Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Crónicas lucentinas

Mar Galindo

Mar Galindo

Esquerra Unida - L' Alacantí

La viagra

El Lucentum cae derrotado ante el Palencia

El Lucentum cae derrotado ante el Palencia / Alex Domínguez

Hace un año por estas fechas estuve unos días en Miami, por trabajo. Por supuesto, no desaproveché la ocasión de hacer una excursión en barco para ver las mansiones de los famosos: que si Ricky Martin, que si Gloria Stefan, que si el casoplón que tenía Celia Cruz, que si Jennifer López… ¡Viva el lujo y quien lo trujo! En un momento dado, en el horizonte empezó a dibujarse un invernadero impresionante, mayor que toda la mansión de Antonio Banderas, mientras la guía de la excursión nos decía: “Estamos ante la mayor de las casas de esta isla de los famosos, la más cara y exclusiva”. Y no era de ninguna cantante o actriz famosa, ni deportista ni director de cine. Ante nuestros ojos se alzaba una mansión más inmensa que el resto, majestuosa, de ensueño. Era la casa del dueño de Pfizer, que se había hecho rico gracias al éxito de la célebre pastilla azul. No en vano, a la fuente que presidía uno de los jardines, la llamaban “las cataratas del viagra”, una suerte de parónimo de las cataratas del Niágara. Aquel dato me dio bastante que pensar. Ya puedes vender discos, dar conciertos, hacer películas o jugar partidos: nada te va a dar más dinero que un golpe de suerte en una gran empresa farmacéutica.

No sé si conocen ustedes la historia. A finales de los años ochenta, en un laboratorio en Kent, un grupo de científicos de Pfizer andaba buscando un tratamiento para los problemas de tensión alta y angina de pecho. En uno de los ensayos clínicos con un compuesto llamado Sildenafil, se dieron cuenta de que el medicamento tenía un efecto secundario totalmente inesperado pero absolutamente llamativo: producía unas erecciones increíbles y duraderas. Así que a principios de los noventa siguieron con el estudio cardiovascular haciendo pruebas con dosis del nuevo compuesto en voluntarios que sufrían disfunción eréctil. En todos los casos, la pastillita funcionaba. Muchos de los voluntarios, de hecho, pedían más pastillas al laboratorio o mentían acerca de cuántas les quedaban, para obtener más (por lo que fuera…). Decidieron llamarla “viagra” de modo que evocara vigor, vitalidad. Desde que salió al mercado farmacéutico hace treinta años ha reportado miles de millones de euros en beneficios a Pfizer. Como para no tener la mejor mansión de Miami.

Lo que deja claro este éxito es que, cuando está la cosa de bajón, siempre viene bien una ayudita extra. Un estímulo, un revulsivo que devuelva la fuerza y el ímpetu al grupo (o a sus miembros…). El HLA Alicante anda pasando una mala racha y busca esa pastilla azul que traiga de vuelta la alegría y el vigor a sus filas. De momento, el primer fichaje para reforzar al equipo ha llegado de ACB y se llama Sander Hollanders. No sabemos si la dosis será suficiente para dar vida de nuevo a este equipo que tanto subió en la tabla en la primera vuelta y que anduvo penando contra Melilla para dejar atrás las cinco derrotas consecutivas. Este domingo a las seis tenemos un nuevo test para el Lucentum contra Fuenlabrada en el Fernando Martín. Veremos si Perelló da con la clave en el ensayo clínico o hay que incorporar nuevos compuestos que cambien la química y la física de los nuestros. El objetivo, ya saben, es seguir subiendo puestos… hasta que el cuerpo aguante.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents