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Opinión | Tribuna

Casa fácil para unos pocos

El solar junto al mercado del Pla de Sant Josep, donde se construirá vivienda pública

El solar junto al mercado del Pla de Sant Josep, donde se construirá vivienda pública / Áxel Álvarez

Hay algo más profundo y preocupante en la gestión de Pablo Ruz que la frivolidad de sus vídeos. Lo grave es la superficialidad con la que este alcalde ha encarado un mandato en que Elx se juega el bienestar de sus vecinos y vecinas, al menos, para una década. Las decisiones que Ruz ha tomado en materia de vivienda ejemplifican muy bien que su política se centra más en conseguir el titular que en poner solución real al problema.

Para empezar cabe recordar que, en estos tres años de mandato, PP y Vox han votado en contra de regular los precios del alquiler, como permite la ley estatal de vivienda, se han negado a activar ayudas al alquiler para las conocidas como rentas medias -si es que éste concepto sigue existiendo con la que está cayendo- e incluso han impedido más inspecciones para que los propietarios de diez o más viviendas paguen el impuesto correspondiente por tener sus pisos vacíos.

Obligado por la presión política de la oposición y la de la ciudadanía, Ruz se vio abocado a mitad de mandato a tomar alguna medida al respecto. Optó por construir vivienda pública. Y ésta puede ser una buena medida bien orientada y complementada con el resto. Pero en este caso el alcalde parece haber perdido el norte sobre cómo debería articularse una construcción sobre suelo público en una ciudad en la que los precios del alquiler están batiendo récords.

El 80 % de los inmuebles que van a construirse en suelo que es de todas y todos alcanzarán precios de hasta 285.000 euros, un precio que es algo menor a la obra nueva en el Sector E-27 pero que, ni de lejos, es asequible para la mayoría de gente en una ciudad en la que el salario medio es de 1.400 euros mensuales. Por no hablar de la inmoralidad que supone que en una promoción pública las empresas constructoras se queden con un beneficio neto de hasta 4,8 millones de euros.

En la situación en la que vivimos en 2026 respecto a la vivienda, no se pueden aplicar fórmulas de hace 30 años. En este caso, la prioridad del alcalde debería haber sido orientar estas casas al alquiler con precios razonables para los bolsillos de las ilicitanas e ilicitanos, como venimos diciendo desde hace tiempo. Y aquí es donde radica su mal enfoque a la emergencia de la vivienda en Elx, Pablo Ruz es incapaz de salirse de las leyes de la selva que marca el mercado y entender que su obligación es abordar la vivienda como el derecho constitucional que es.

Por cierto, hay que recordar que, en todo caso, estas promociones tardarán años en ver la luz y que en en este mandato sólo será realidad el edificio de 76 viviendas en Travalón para alquiler asequible -éste sí- porque lo empezamos el anterior Gobierno de izquierdas.

A esto, se suma el escándalo de la gestión que el PP está llevando a cabo en la regulación de las viviendas protegidas. Ha subido el precio de venta del metro cuadrado para que las constructoras tengan más beneficio, ha aumentado hasta 66.000 euros el tope de ingresos anuales para acceder a una casa de estas características y ha consentido un descontrol supremo como se ha visto en la promoción Les Naus de Alicante.

Por eso Compromís exigimos que, al menos, el cien por cien de la comercialización de las viviendas de las promociones de Elx se lleve a cabo por la Administración pública y no con la tibieza de las medidas que Pablo Ruz salió a anunciar tras nuestras demandas en rueda de prensa. Unas iniciativas, por cierto, que en su mayoría ya contemplaba la ley.

A Compromís nos gustaría abordar este debate sobre la vivienda con rigor y profundidad en una sesión plenaria, pero a Pablo Ruz sólo le interesa el minuto de vídeo que sus muchos asesores editarán para redes, no confrontar modelos. Y ese es el problema, que Ruz, sonriente cual comercial inmobiliario, intenta vender su moto sin que conozcamos la letra pequeña, sin que entendamos todo lo que perdemos por el camino. Pero en Compromís nos vamos a encargar de que la verdad se sepa por muchas piedras que intente poner en el camino. Estamos hablando de una vida digna para nuestras vecinas y vecinos.

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