Opinión | Opinions des d'Elx
Un pleno lamentable sobre la sanidad

Bronca en el pleno a cuenta de la sanidad en Elche / Áxel Álvarez
El pasado lunes se celebró el pleno extraordinario, solicitado por la oposición, sobre la situación sanitaria en Elx. Es llamativo que, en un tema tan importante para todo el municipio, tenga que ser la oposición municipal (PSOE y Compromís), quién traiga algo tan destacado al pleno para su debate. Máxime en un Ayuntamiento en el que el alcalde, Pablo Ruz, destaca por su conocida capacidad inagotable de hablar y prometer sobre lo divino y lo humano, aunque es justo reconocer que mucho más de lo primero que de lo segundo.
Es, sin duda, uno de los cambios evidentes entre el Ruz aspirante a la alcaldía y el Ruz alcalde. Pocos parecidos hay entre ambos. Una persona que parecía conocer los problemas de la ciudad y que exigía soluciones, tanto al Ayuntamiento anterior como a la Generalitat que dirigía Ximo Puig. Y, al mismo tiempo, anunciaba que, si ambas administraciones, no hacían caso a sus peticiones, él se comprometía, si se le elegía alcalde, a llevarlas adelante, y que, si encima, ganaban también la Generalitat, tal y como pasó, aquello estaba al alcance de la mano, y esto sería el “no va más” en mejoras e inversiones.
¡Qué lejos quedan aquellas palabras! Y más, todavía, aquellas promesas. Con lo bien que las anunciaba Ruz en la campaña electoral que hizo con Carlos Mazón, ése fenómeno de la gastronomía (por no decir otra cosa) que, por no perderse una comida bien acompañado en el Ventorro, no apareció en la trágica Dana. Fue ganar las elecciones Ruz y asistir a una transmutación. Donde antes había exigencia, ahora había sumisión y desinterés.
Y es lo que, de nuevo, se ha podido comprobar en el pleno extraordinario del pasado lunes. Que la situación sanitaria en Elx es bastante deficiente es algo notorio, y desde hace tiempo, y que no se asiste a una mejora sino a todo lo contrario es una evidencia. Y, curiosamente, todo ello coincide en un momento en el que el sector privado de la sanidad, el de las empresas que hacen negocio con la salud de la ciudadanía, están boyantes en el sector.
Cuando desde la oposición, con el apoyo de entidades ciudadanas como la Plataforma por la Reversión del Hospital del Vinalopó, se pide debatir y buscar soluciones urgentes a la problemática asistencial en Elx, es impresentable escurrir el bulto y negarse a entrar en el fondo del problema, y escudarse en temas formales para no posicionarse con la ciudadanía de a pie y preferir estar en el lado de las empresa privada, como es el caso del hospital que sigue privatizado en Elx por decisión de PP y Vox en la Generalitat.
El Ayuntamiento de Elx, al igual que hicieron otros Ayuntamientos, incluso alguno del PP, con respecto al hospital de Dènia que estaba en similar situación, debió reclamar a Consellería la reversión del Vinalopó como mejor medio para elevar la calidad asistencial en la zona. No hacerlo ha supuesto que Elx sea la única ciudad del País Valenciano en la que exista un hospital público privatizado en su gestión. Un anacronismo y un modelo que, claramente, no es el más necesario para las necesidades de Elx.
Las quejas expresadas por sus usuarios, y de las que la Plataforma se ha hecho eco, reuniendo más de 15.000 firmas, exigen un cambio de modelo. Integrarlo en la gestión pública. Que no prime el negocio en un tema tan relacionado con la salud. Las noticias, conocidas recientemente, en otros centros similares en la Comunidad de Madrid son escandalosas y llamativas por ciertas coincidencias, han llevado a que el propio PSOE denuncie el tema a Fiscalía por posibles usos prohibidos en material sanitario.
Y que conste que todos sabemos que los centros de gestión pública tampoco están en su mejor momento. Todo el sector público sanitario está sufriendo un ataque deliberado a su calidad. Las derechas, PP y Vox, apuestan por lo privado (las puertas giratorias e, incluso, familiares, son denunciadas frecuentemente) y, para ello, ir degradando el sector público es un buen objetivo. Y todo es válido para ello. Y, al mismo tiempo, se potencia el sector privado e, incluso, se le desvían pacientes para cuadrar las cuentas, dándoles preferencia por su alta rentabilidad. Es lo que se está denunciando en Madrid, con la Sra. Ayuso, y que otros parecen querer copiar.
Que crezcan las listas de espera en el sector público parece el resultado deseado. Se invierte cada vez menos en personal, en instalaciones, en medios, etc. Y se hace a sabiendas de la situación y del resultado. No es una casualidad, es algo buscado.
Las ratios de tarjetas sanitarias por profesional no mejoran. La propia Consellería lo confirma: En 2024, últimos datos, en Medicina Familiar y Comunitaria, cuando la media del País Valenciano estaba en 1.351, el Hospital General estaba en 1.383, pero es que en el Vinalopó era de 1.626 (la más alta, con diferencia, de la Comunidad). En Pediatría, la media comunitaria estaría en 754, mientras que en el General era de 778 y el Vinalopó de 940 (la segunda más alta de la Comunidad). En Enfermería, la media estaría en 1.344 y el General tiene 1.345 pero el Vinalopó tiene 2.317, casi el doble que el General.
Es difícil explicar porqué Ruz y Vox defienden lo indefendible. Ayuso podemos deducir porqué lo hace, pero en éstos tiene peor defensa. Tal vez por eso, como bien dijo una asistente al citado pleno, montaron un teatro en el mismo y se fueron por las ramas y, probablemente, por ahí deberán andar todavía.
Lamentable y frustrante para los que apuestan por una mejor sanidad pública para todos y todas.
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