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El burka y la confusión de la izquierda

El Gobierno rechaza la prohibición del burka impulsada por Vox y PP

El Gobierno rechaza la prohibición del burka impulsada por Vox y PP / Atlas News

Es imposible que haya alguien en esta sociedad occidental del siglo XXI que vea bien el uso del burka para las mujeres. Lo expreso así, sin contemplaciones, porque dudo de verdad de que haya una sola persona que considere que la imposición de esta prenda y otras similares (tapar el cuerpo entero y el rostro de las mujeres) pueda ser algo libremente tolerado en nuestro país, con nuestra historia, avances y luchas, sin una contestación interna. Ni en la derecha ni en la izquierda. Ni una mínima justificación es válida.

Y es que, a pesar de las falsas informaciones que venden el burka como un elemento inherente a la religión musulmana, este saco de tela que impide caminar bien, comunicarse bien y respirar bien a las mujeres de Afganistán, apenas tiene cien años de existencia. No es una vestimenta ni histórica ni tradicional. Lo creó un señor que quería imponer su uso a las mujeres que integraban su harén para evitar que la belleza de estas tentara a otros hombres. El Corán, de hecho, no establece en ningún lugar que las mujeres se cubran el rostro con un velo. Parte una.

Parte dos, no sé cómo se las apaña la izquierda para estar siempre dudando con cuestiones sobre las que no puede dudar. Y esta es una de ellas. Cada vez que alguna voz progresista cae en la trampa de señalar -"que vayan como quieran, si quieren llevar burka que lo lleven"- hay un extremista que les aplaude enfervorizado. Porque en el medio de ambas opiniones hay una mujer invisibilizada. Y siempre, siempre, gana la extrema derecha. Gana porque se apropia del miedo de la gente, del desconocimiento, de la ignorancia y del debate. Porque, entre ustedes y yo, ¿cuántos burkas puede haber en España? Vox habla como si fuera una prenda común al orden del día en cualquiera de nuestros pueblos y ciudades y es obvio que mienten. En municipios con una fuerte presencia migratoria hay mujeres con "niqab" (que no es burka aunque casi) y la inmensa mayoría solo lleva velo. Por tanto, no es verdad que el burka sea un elemento de arraigo en este país.

Pero, dicho esto, insisto: a pesar de las mentiras de Vox y su constante azuzar el fuego del odio, la izquierda tiene que hacer un paso adelante y dejarse de posiciones dubitativas. El burka no es ni bien recibido, porque supone un ataque frontal a los derechos de las mujeres de este país y de muchos otros, ni puede convertirse en algo normal sin encontrar cortapisas. Decenas de mujeres fallecen cada año en Afganistán por carencia de los servicios más básicos. Ni nos olvidemos de ellas ni olvidemos que la lucha feminista de este país va más allá de manifestarse el 8M. Va, también, de visibilizar al 50 % de esta población que, muchos siglos después, todavía estamos intentando acceder a parcelas de la sociedad donde hasta hace nada estábamos vetadas.

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