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Opinión | Notas al programa

La integral de los Conciertos de Brandemburgo

Kristian Bezuidenhout dirige al grupo historicista The English Concert en la obra de Bach

Kristian Bezuidenhout.

Kristian Bezuidenhout. / INFORMACIÓN

Johann Sebastian Bach (Eisenach, Turingia, 1685- Leipzig, 1750)

Integral de los Conciertos de Brandemburgo (BWV 1046 a 1051)

En 1721, a la vuelta de un viaje a Hamburgo, Bach dedica y envía al melómano margrave Christian Ludwig de Brandemburgo, tío del rey Federico Guillermo I, la versión definitiva de los Seis conciertos para varios instrumentos, que había compuesto unos años antes cuando el compositor ocupaba el cargo de maestro de capilla del príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen. Estas obras constituyen la piedra angular de la música orquestal de Bach y son reconocidas desde entonces como una de las obras cumbre del formato concertante. Representan el punto final del estudio que hizo Bach del concierto italiano; por un lado, el del modelo del concerto grosso desarrollado por Corelli, en el que el solo se encomienda a un grupo instrumental y no a un único protagonista, por otro, el de los músicos venecianos como Albinoni, Vivaldi o los hermanos Marcello, arquetipo del solista enfrentado al acompañamiento. Uno y otro modelo aparecerán de forma diversa, a veces mezclados, en los seis conciertos, sin que falte otras influencias formales, como la francesa en las danzas.

Los conciertos números 1, 3 y 6 no emplean coros instrumentales -en el sentido que se da a este término después de la época de Giovanni Gabrielli- y no dan a tal o cual instrumento el el mejor papel si no es provisionalmente, mientras que los Conciertos números 2, 4 y 5 evocan una especie de pirámide de tres pisos: como cimiento, la cuerda (ripieno); por encima, los solistas (concertino); y en la cima, un solista aún más importante y ágil (trompeta en el número 2, violín en el número 4, y clave en el número 5). Es decir, en esta obra, que al principio no fue concebida como grupo, tenemos los dos principios fundamentales de la disposición de los conjuntos (conciertos) no solamente instrumentales, sino también vocales, de la época barroca. Es significativo que en todos ellos adopte el modo mayor.

Concierto número 1, en fa mayor (BWV 1046)

Este primer concierto pone de manifiesto la habilidad de Bach para mezclar una gama de instrumentos de gran diversidad de colores. Una yuxtaposición de elementos de concierto y de suite de danza, pues los tres primeros movimientos se corresponden con los propios del concierto italiano, mientras que los siguientes son danzas (minueto y trío, polonesa y trío), lo cual acerca a la obra a una fusión con rasgos franceses.

Concierto número 2, en fa mayor (BWV 1047)

En los movimientos rápidos la trompeta se utiliza con un gran virtuosísmo, incluso en el registro agudo. Durante el Andante se calla la trompeta para permitir escuchar a la flauta de pico, el oboe, el violín y el bajo. El último movimiento, al contrario de las normas usuales hasta entonces, confía los episodios fugados a los cuatro solistas, sostenidos por el conjunto de la cuerda.

Concierto número 3, en sol mayor (BWV 1048)

Los tres coros instrumentales, pertenecientes a la misma familia, se oponen, se responden y se mezclan en un perfecto equilibrio, dejando desprender un sentimiento de potencia y plenitud. Las nueve partes de la cuerda se unen para formar un tutti, se dividen en grupos de violines, violas y violonchelos o dejan a uno libre como solista.

Concierto número 4, en sol mayor (BWV 1049)

Esta obra y la siguiente son las más convencionales en sus relaciones entre tutti y soli. Son las que más se parecen a un concierto moderno y por eso algunos estudiosos de la obra de Bach, como Marc Vignal, consideran que fueron compuestas las últimas, al menos en su aspecto definitivo. De este Concierto número 4 destaca la excepcional riqueza del final, un Presto, que ha sido muy alabado por su luminosidad.

Concierto número 5, en re mayor (BWV 1050)

Este concierto tuvimos ocasión de escuchárselo el 24 de enero de 2025 al maestro Sir András Schiff al frente de su Capella Andrea Barca. Es la obra en la que el clave abandona su humilde función de acompañante para atribuirse el principal papel solista. En ese sentido, es el primer concierto para clave en la historia de las música. Fue Bach quien ejecutó por primera vez la gigantesca cadenza de setenta y cinco compases en un órgano que adquirió para Köthen a principios del año 1719 en Berlín, donde coincidió con el margrave de Brandemburgo.

Concierto número 6, en si bemol mayor (BWV 1051)

Su instrumentación -combinaciones de timbres antiguos y modernos- puede parecer arcaica pero corresponde a los efectivos que Bach disponía en Köthen, donde el príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen fue intérprete de viola da gamba y Bach tocaba la viola. Es un concierto para tonos graves, ¡pero no sombríos!, de embrujadoras sonoridades. La viola da gamba, el contrabajo y el clave forman el grupo de acompañamiento mientras violas y violonchelos son los solistas.

The English Concert Kristian Bezuidenhout, directorAlicante, ADDA. 20 de febrero 2026. A las 20:00 horas

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