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Opinión | La curiosa impertinente

Insultos insufribles

Insultos insufribles

Insultos insufribles / rawpixel.com / Aum

Fue Quevedo tal vez el mejor insultador de nuestra historia patria, aunque esta es pródiga en quienes tenían cráneo privilegiado y lengua afilada, como Valle Inclán. Desde que hay registros se ha insultado sin miramientos en este corral nublado en que lleva un tiempo, enero y febrero de 2026, convertida España. Menos mal que luego sale el sol y ¡qué belleza de hierba, regatos y cielo! Se insulta desde cualquier grada, cualquier tribuna, cualquier escritorio, cualquier estudio, cualquier plató. Insultan todos y todos lo hacen mal y en esta España polarizada de eterna tradición insultadora, el pan de cada día en unos y otros es deshumanizar al de enfrente, al que piensa distinto, todo vale, con saña, con odio, sin ingenio alguno porque lo que en el rival parece horrendo es estupendo si lo profiere el amiguete.

Y luego está el escándalo, la censura, la cancelación y por otro lado, el desparrame. Entre unos y otros, la hipocresía. Y el despropósito. Es mucho peor a los ojos todos de los juzgadores del insulto llamar a una mujer tetuda que tonta. Como si ubre y cerebro no formarán parte igual de su físico. Y si la insultadora se disculpa, pillada en falta tan imperdonable, se le responde con un ¡enano de mierda! para su compañero. Este es el nivel.

Si alguien llama al otro fascista, se entiende como lo más normal, pero decir que es calvo levantará dolorosas ampollas. Todo un presidente del Gobierno puede llamar falsario y fascista, otra vez, a un periodista de a pie, y nunca se señalará bastante que ese es el más puro modo trumpista de proceder, pero quien ataca al tal presidente es diariamente acusado de deshumanizarlo. Todos insultan a todos. A quien debían respetar por su trayectoria y sus servicios a la democracia califican de jarrón chino y traidor. Hasta de los muertos se acuerdan para echarles la culpa. Y por una vez no es de Franco. Asqueroso todo, amigo lector. ¡Menos mal que luego, como hoy, sale el sol! Lo que dure será un respiro dorado en este trago amargo que se alarga demasiado.

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