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Opinión | El alegato

Lola de Toro

Lola de Toro

Abogada experta en Derecho del Trabajo y Seguridad Social

Inteligente vs. Gratis

Fotografía de archivo que muestra una imagen ilustrativa de un teléfono con el logotipo de Open AI y Chat GPT.

Fotografía de archivo que muestra una imagen ilustrativa de un teléfono con el logotipo de Open AI y Chat GPT. / Servicio Especial

Sería innecesario educar al justiciable si en los programas educativos se incluyera el estudio de unos mínimos conocimientos de algo tan imprescindible e inevitable en edad adulta como es lidiar con asuntos legales.

He visto a más de una matrícula de honor en carrera universitaria echarse casi a llorar el día que tenía que ir a firmar una hipoteca y reconocerme que echaba de menos que en su formación no le hubieran explicado nada sobre cómo gestionar una situación como esa.

Todo esto viene al caso de que en los últimos meses y desde el impacto social de la IA, he leído sentencias dictadas por el ChatGPT -por supuesto estimatorias-, antes incluso de formalizar la demanda.

Al preguntar al cliente qué datos había ofrecido al ChatGPT justiciero para que hubiese dictado la misma, como era de imaginar, en su relato él era San Miguel Arcángel, símbolo de la justicia divina, y el contrario, un compendio de los siete príncipes del averno.

En otra ocasión, el cliente pretendía que le firmase en barbecho una demanda que le había hecho la IA y se la presentase en el juzgado, pues parece que había intentado incluso presentarla él y le habían dicho que debía ir firmada por letrado y procurador. Sin problema me anticipó que como «todo el papeleo ya lo traía hecho», que a ver qué le iba a cobrar. Evidentemente no le cobré nada porque invitar a salir a alguien de mi despacho es gratis (todavía).

La pregunta que me surge ante estas situaciones es la siguiente: ¿esas mismas personas serían capaces de llevarle a su médico un listado de la medicación que este les ha de prescribir en base a los datos que el paciente le ha ofrecido al ChatGPT sobre sus síntomas? ¿Serían capaces de dejar su intervención quirúrgica en manos de las decisiones del referido Chat?

Si esa persona se quitaría decúbito prono al decirle que la intervención de sus hemorroides la va a realizar una IA no dirigida por ningún médico, ¿por qué su despido o su incapacidad permanente sí está dispuesta a dejarlos en manos de los algoritmos de un chatbot?

Ese Chat en el que muchos de ustedes confían como si fuese el oráculo de Delfos resulta que ha ido aprendiendo de manera supervisada por entrenadores humanos, entrenadores que como pueden ustedes suponer, tienen carencias considerables a todas las disciplinas. Ante la carencia de datos para contestar a sus preguntas, no duden que la respuesta va ser igual de inventada que de gratis. Son las conocidas como «alucinaciones» del ChatGPT.

Luego hay otras alucinaciones de índole política, que todos conocemos y en las que no interviene ninguna Inteligencia, ni A ni no A, pero esas quedan para cuando la izquierda dé el paso al frente.

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