Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Ver, oír y gritar

Nueva voz de alarma en el mundo

Concentración de políticos y militantes de extrema derecha en la plaza de la Sorbona para rendir homenaje a Quentin, asesinado a golpes en Lyon por antifascistas, en París, el 15 de febrero de 2026.

Concentración de políticos y militantes de extrema derecha en la plaza de la Sorbona para rendir homenaje a Quentin, asesinado a golpes en Lyon por antifascistas, en París, el 15 de febrero de 2026. / Julien Mat / Europa Press

Parece una maldición bíblica irremediable y puede que lo sea. Pero el rechazo al auge de la extrema derecha cobra pulso en favor de la acción antifascista y antiimperialista internacional. El racismo, el sexismo, la xenofobia y el ataque generalizado contra los derechos sociales, las libertades públicas, los servicios públicos y el medioambiente despiertan la nueva voz de alarma en el mundo. Es la intensificación de las agresiones imperialistas y coloniales con el objetivo de controlar los recursos naturales y dominar a los pueblos. La coordinación común es imprescindible para contrarrestar esas actitudes que se sirven de la democracia con la idea de neutralizarla.

¿No es preciso defender los valores de la tolerancia, la responsabilidad o la equidad? Ese movimiento va a converger en una conferencia mundial que tiene prevista su celebración en la ciudad brasileña de Porto Alegre, del 26 al 29 de marzo. Mientras, en nuestro país, las izquierdas van a seguir intentando plantar cara al avance de la ola ultra, que es así porque existen personas de toda condición que la apoyan y están dispuestas a continuar votándola en beneficio de una minoría privilegiada. No de la gente de a pie que introduce en las urnas papeletas que no le favorecen absolutamente nada.

Es cuestión de ver qué ha fallado y de usar la fórmula más adecuada para concurrir a las elecciones generales en busca del mayor éxito posible. ¿Esto es que en cada provincia se presente la izquierda que más diputados pueda arrancar a las derechas? Como el sistema electoral español premia a las listas más votadas, se impone la necesidad de no dividir el voto. No solo valen la ilusión y resistir. Interesa la posibilidad de ganar con acuerdos programáticos que intenten resolver problemas y presionar al PSOE. El relanzamiento no va de nombres. Ni se trata de renunciar a unas siglas ni a la identidad.

En este sentido, ¿las izquierdas comienzan a emerger con una alternativa fuerte y un modelo innovador sin pugnas personales? La expectación es obvia. Enfrente residen, en plan salvaje, Milei, Trump, Abascal, Ayuso o Feijóo y el resto de la banda. Casi nada. Actualmente, según los cálculos y pese a que haya mejores previsiones con esta proposición, las dos derechas obtendrían escaños para triunfar y llevar a efecto lo que tanto anhelan en perjuicio de la mayoría social.

El propósito de cohesión territorial de estos grupos está bien, aunque no competir entre ellos no resulta suficiente en un proyecto más efectista que efectivo. Sea como fuere, es preciso cooperar y reformular. Competitividad, credibilidad, sintonizar con las dificultades de la ciudadanía y convencer al vecino a fin de vencer en las elecciones.

Pues sí. Debe de ser eso. Casi inexplicablemente, ser facha está de moda. O sea, la dignificación de las condiciones de vida es una antigualla por lo visto. Y se agita la bandera de la falsa libertad, que únicamente aporta beneficios a quienes más tienen. No sobra nadie a la izquierda de los socialistas con intención de frenar a las derechas extremas y evitar retroceder en derechos y libertades. Algunos confían en que esta maniobra reste votos al PSOE. Y no todos se adhieren a la propuesta. Ione Belarra entiende que la estrategia de Rufián apuntala a los de Ferraz. Recuérdese. Podemos sufrió persecución ilícita e intoxicación mediática durante, presuntamente, el Gobierno de Rajoy y el asunto sigue bajo investigación judicial.

Sorprenden más de una vez la desunión y la desmovilización del electorado progresista y que muchos aplaudan a quienes nunca harán nada por ellos. Recuerden el paro y la precariedad laboral con la marca del PP. El tema consiste en una adecuada redistribución de la riqueza que no se da en la medida de lo necesario. No es razón para abstenerse en los próximos comicios o apoyar a los adversarios que nada hacen, repetimos, ni harían en provecho de los ciudadanos. A los hechos diarios me remito.

Al margen de la maquinaria del fango por tierra, mar y aire, no hay razones rigurosas que puedan afirmar que el país no marcha y que deban contribuir a echarse en brazos de las dos derechas. Menos desempleo y más diversificación, y el turismo ya no es el único motor. El crecimiento no descansa simplemente en actividades cíclicas. La creciente especialización en energías renovables se ha convertido en referencia europea.

España e Italia atraen a trabajadores extranjeros. El tejido productivo y el crecimiento demográfico vinculado a la inmigración son factores que sostienen esa expansión económica que tanto disgusta a las derechas. Porque entienden que dicha expansión ha de hacerse a imagen y semejanza de las élites. Los dioses del olimpo económico.

En resumen, la acción antifascista y antiimperialista en una próxima conferencia mundial que defiende los derechos sociales, las libertades públicas, los servicios públicos y el medioambiente. La coordinación común para contrarrestar la ola ultra que se sirve de la democracia con la idea de neutralizarla. Las izquierdas de aquí seguirán intentando plantar cara a ese avance, si bien es insuficiente en un proyecto más efectista que efectivo. En cualquier caso, la movilización y no mirar a las nubes son imprescindibles.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents