Opinión

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El alivio de Barcala, un peón en manos de Vox

La oposición exige la dimisión de Barcala pero Vox salva al alcalde de su reprobación por el escándalo de las viviendas protegidas de Alicante / Alex Domínguez
Querer es poder. Y Vox podía, pero no ha querido. La formación ultra ha salvado al alcalde de Alicante, Luis Barcala, de ser reprobado este jueves por el Pleno municipal tras el escándalo de Les Naus. Una bocanada de oxígeno, y qué bocanada, en el peor momento político del regidor desde que llegó a la Alcaldía hace casi ocho años. Y en un día marcado por otra revelación de este diario: un peso pesado de Urbanismo, un altísimo cargo técnico del Ayuntamiento, también señalado por la adjudicación de las viviendas.
Tras pedir la dimisión por partida doble en el discurso tal vez más duro y, sobre todo, más inesperado del anterior pleno, el monográfico convocado tras desvelar INFORMACIÓN las polémicas adjudicaciones de viviendas protegidas sobre un suelo que fue público, Vox ha roto este jueves el silencio autoimpuesto desde aquella sesión. Veinte días de mutismo absoluto que han acabado con los concejales del PP (trece, tras la dimisión de Rocío Gómez por ser una de las propietarias de los pisos de les Naus, junto a su suegro y su excuñada) y los de Vox votando en contra de la propuesta conjunta de la izquierda de reprobación y de petición de dimisión.
Sabiendo que era un voto trascendente en lo político, por lo que iba a ser mirado con lupa ante el enfado colectivo por el reparto de las primeras viviendas protegidas en dos décadas entre unas élites políticas y económicas de la ciudad, los ultras han intentado envolverse en tiritas, sabedores del tamaño de la herida. Han argumentado que no podían participar en el "teatro" de la izquierda. Ellos, los reyes del circo en el que se ha convertido la política. Ellos, que han votado con la izquierda cuando les ha resultado conveniente en el mismo pleno de Alicante. Ellos.
Hoy, con todos los focos apuntándoles, han decidido salvar al alcalde de una reprobación siempre incómoda y ahora, especialmente, acusadora. Y lo han hecho pese a repetir los mismos argumentos que incluía la propuesta, en un evidente intento de evitar ser acusados por la ciudadanía de cómplices. Difícil lo tienen.
Pese al "no" a una iniciativa que proponía reprobar al alcalde "por su responsabilidad en la falta de control y supervisión ante los conflictos de interés detectados en los procedimientos de vivienda protegida sobre suelo municipal" y que pedía su dimisión "por haber permitido una gestión incompatible con los principios de integridad, imparcialidad y buen gobierno exigibles a una institución pública", los de Vox, en su intervención previa a la votación, han asegurado que mantienen su petición de dimisión. Vamos, lo mismo que han rechazado minutos después con su voto, soplar y sorber a la vez.
"La responsabilidad política es evidente y cuando la confianza pública se ve gravemente dañada alguien tiene que asumirla. Este Ayuntamiento ha quedado de nuevo manchado bajo la sospecha de la corrupción por un tema tan grave como la asignación de vivienda protegida", ha sostenido la portavoz de Vox, quien ha recordado que su formación ha apoyado tanto la comisión de investigación a nivel municipal como a nivel autonómico, en las Cortes.
Y hacia allí se dirigirán ahora las miradas. Los ultras deben elegir con quién pactan el funcionamiento de la comisión. Las dudas de quienes sospechan que habrá "biscotto" son legítimas. Como precedente, la dana, una comisión en la que PP y Vox han ninguneado a las víctimas hasta límites obscenos, dilatando plazos y dando voz a agitadores ultras y conspiranoicos al mismo nivel que a familiares de víctimas. En un asunto, el de la trágica dana, en el que los ultras han protegido a Carlos Mazón en todo momento, y siguen haciéndolo no reclamándole el acta pese a todo lo que ya es de dominio público.
En este contexto, y aun con el alivio momentáneo de este jueves, Barcala debe ser consciente de que hoy es un peón en manos de Vox, en un escenario donde Extremadura y Aragón no son más que alfiles. La batalla se juega a otros niveles y con otros objetivos.
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