Opinión | Tribuna
Luis Corbí Rico, el primer alcalde de la Segunda República de Monóvar

Luis Corbí Rico / Óscar Presa
Dicen que un pueblo sin memoria es un pueblo sin historia. Luis Corbí Rico, hijo de Eliodoro, jornalero, y de María, naturales de Monóvar, nació en una familia profundamente obrera y aunque no tuvo la oportunidad de estudiar, sus grandes inquietudes intelectuales no impidieron que desarrollara una formación autodidacta. Obras de literatura, historia, medicina, sexualidad, política, filosofía se acumularon durante años en sus librerías, llegando a adquirir el cargo de bibliotecario del Casino de Monóvar.
Iniciaría su carrera política en los años más conflictivos y turbulentos, entre 1919 y 1920, marcados por el final de la Primera Guerra Mundial y el surgimiento del movimiento obrero. Zapatero de profesión, primero en Elda y después en la cooperativa del calzado «La Solidaridad», se convertiría en el presidente de su junta directiva. En 1919 fundó el Centro Obrero de Monóvar. En 1920, la Unión General de Trabajadores. El 23 de enero de 1925, bajo la dictadura de Primo de Rivera, fundaría el Partido Socialista Obrero Español en Monóvar.
Y a pesar de las intensas restricciones impuestas por el régimen, el espíritu luchador de Luis Corbí no se detuvo, intensificando, aún más, su actividad política: en agosto de 1925 hablaría en el Centro Obrero sobre «por qué los trabajadores actuamos en política», puesto que, conforme decía, el «obrero necesita políticos para mejor defender sus derechos». El 13 de diciembre asistiría al entierro del líder socialista Pablo Iglesias, en representación de la agrupación socialista.
Profundo conocedor de El Capital, consideraba que, si existiera justicia y trabajo para todos, se acabaría con la riqueza de una minoría, y, por tanto, no se necesitaría, nunca más, la caridad. Soñaba con una sociedad en la que no existieran los privilegios de clase, ni las diferencias sociales.
Ello le llevó a que un 17 de abril de 1931, tras la dictadura de Primo de Rivera y las elecciones municipales, fuera elegido alcalde de Monóvar. Su mandato se distinguió por un sincero compromiso con la redistribución de la riqueza y con la realización del bien común. Profundamente preocupado por las clases más desfavorecidas, entre sus logros destacarían medidas para la asistencia médica, la escuela, la cultura, la gestión del agua, el paro…, llegando incluso a ampliar la lista de los ciudadanos con derecho a la beneficencia gratuita. En abril de 1933 sufriría un accidente de pirotecnia que le ocasionó la pérdida de varias falanges de la mano derecha.
Su gestión le llevaría a ser reelegido alcalde, en mayo de 1938, en plena Guerra Civil, y lo sería por unanimidad. Entonces, dos objetivos marcarían en rojo en su agenda política: ganar la guerra y servir al pueblo. Y trabajaría por la paz y la tranquilidad de todos. Frente a la tiranía, optó siempre por lo sensato, la defensa de los valores democráticos, del Estado de Derecho, del imperio de la ley, los valores humanos. La razón, frente a la barbarie.
Su programa, sin embargo, se vería dramáticamente interrumpido. El 2 de abril de 1939, el día siguiente al final de la guerra y de la capitulación de la resistencia en Alicante, sería arrestado, juzgado en un consejo de guerra y condenado a muerte, siendo ejecutado en 1940 en el campamento de tiro de Rabasa, y enterrado en la fosa común número XIV del Cementerio de Alicante.
Allí descansó durante ochenta años.

Memoria democrática, un deber general / Vicente Carrasco Embuena
La Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2022, ha posibilitado que se proceda a la exhumación de represaliados de la Guerra Civil y de la Dictadura que, como Luis Corbí, se hallaban más de ochenta años enterrados en fosas comunes, sin lápida ni identificación. Los trabajos de exhumación llevados a cabo por la empresa Drakkar, iniciados a solicitud de la «Asociación de Familiares de Represaliados del Franquismo del Cementerio de Alicante» y de las familias, posibilitaron las labores de exhumación, identificación y entrega de los restos.
Algunos represaliados, tras su exhumación, pudieron ser identificados mediante las pruebas genéticas, pero no fue posible para Luis Corbí, por carencia de material que no permitió que las pruebas fueran concluyentes.
El informe antropológico de los arqueólogos fue fundamental para su identificación, confirmando la amputación de varios dedos de la mano derecha de los restos exhumados, junto con los archivos cementeriales y los informes emitidos por parte de la Fiscalía de Memoria Democrática, que permitieron, definitivamente, que la Generalitat Valenciana, en noviembre de 2025, autorizara la entrega de los restos a la familia, que ahora descansan en el panteón, junto con los de su esposa e hijos.
Dicen que un pueblo sin memoria es un pueblo sin historia.
Luis Corbí Rico se ha convertido, por derecho propio, en parte importante de la historia de Monóvar.
El alcalde de Monóvar que soñaba con una sociedad en la que imperara el bienestar general.
Luis Corbí Rico, ahora ya, junto a tu esposa y tus hijos, puedes descansar en paz.
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