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Opinión | El indignado burgués

Camps, a golpe de encuesta

Los afines a Camps le montan un himno para auparlo en el PP

Levante-EMV

Es casi seguro que si yo encargara una encuesta sobre los columnistas más dicharacheros de INFORMACIÓN, con cargo a mi cuenta corriente, ganaría por un amplio margen. Como es natural, los redactores de tal sondeo se cuidarían mucho para que el pagano, uséase yo, viese reforzado su ego y sus pretensiones. Caso contrario estaría por ver si cobraban sus honorarios. En estos afanes la realidad importa menos que el invento y es que soy de natural adusto, menos divertido que una escoba y difícilmente pasaría ningún corte en un concurso al chico más divertido de la fiesta, no ya entre mis compañeros de columnas, sino comparándome con el común de los mortales.

Camps, a golpe de encuesta

Camps, a golpe de encuesta

Pero, en fin, quien paga manda y si tengo el capricho y el dinero, ¿por qué no me lo voy a permitir? He gastado, y gasto, pasta en cosas más peregrinas, de forma que no sería extraño que en una de esas me diera por querer ser el más hermoso del Reino.

Es lo que ha hecho el que fuera president, Francisco Camps: pagarse una encuesta que sea una especie de espejito mágico que le diga que entre las glorias del PP valenciano ninguna brilla como él. Y, a lo mejor, tiene razón. ¿Quién sabe?

He visto encuestas de partidos políticos que tienen la misma credibilidad que la bola de cristal de Aramis Fuster o el examen de las vísceras de los arúspices romanos. Mes a mes nos sacan los augurios del CIS de Tezanos que son a la realidad lo mismo que Trump a la sensatez. ¿No tiene derecho el ex molt a contratar una consultora que le diga lo que quiere oír? Todo el del mundo, faltaría más. Tampoco es que en la encuesta se compare en bondad con Teresa de Calcuta, en inteligencia con Einstein o en pacifismo con Gandhi. Va de popularidad y ¿quién, desde su conversación con el «bigotes» y hasta que Mazón le destronó en la dana, ha sido más popular en España? También fue muy popular Jack «el destripador» y no creo que le votasen para sheriff, pero a veces la realidad escribe con renglones torcidos.

Tengo el pálpito, sin encargar ninguna encuesta, que Camps acierta en tres cosas: que es más conocido que Juanfran, que con él en la papeleta muchos votantes de Vox se cambiarían y que tiene más ganas que ninguno de ser candidato y menos dependencia de Génova que nadie. No es poco para armar un ejército y lanzarse a la batalla.

Tiene una ventaja ahora mismo: la interinidad del sustituto de Mazón. Pérez Llorca es, no lo dudo, un tipo muy sensato que me cae bien, pero ha llegado al cargo por descarte y esa opción nunca suele ser buena. Es más un apaño que una apuesta. Camps no se había atrevido con Mazón, que tenía más o menos la sartén por el mango, los fondos de reptiles del Palau para pagar conciencias y allegar voluntades y algunos incondicionales, aunque ya habrá visto que los que le juraron amor eterno, al poco no recuerdan ni la fecha de su cumpleaños.

Ahora todo ha cambiado. Juanfran no tiene tiempo para hacerse con los mandos de la nave del misterio y no le ayuda nada portar etiqueta de provisionalidad. Las gentes que le rodean ponen una vela a dios y una al diablo por si acaso, y sus contrarios, que también existen, exploran y explotan sus debilidades. Por cierto, no me resisto a comentar que en su primera puesta de largo: el discurso en los «Importantes» de INFORMACIÓN, perdió una oportunidad de oro de reivindicarse e ilusionar. Fue plano y vacío. Necesita como el comer un buen plan, una buena estrategia de comunicación y otro redactor de discursos. De nada.

Camps también ha cambiado de táctica, faltaría más. La debilidad se huele y no hay nadie más peligroso que el que tiene su vida amortizada y nada que perder. Si tienes gatillo fácil, eres un peligro garantizado para cualquier enemigo. La ventaja de Camps es que puede no ganar pero nunca perder. Ya perdió con la Gurtel cuando le abandonó su partido y le enseñó la puerta de salida. A partir de ahí no hay derrota posible. En su haber cuenta con tiempo, ganas y, no sé si patrocinadores, para liarse a tiros en un duelo en «Ok Corral» que puede dejar tumbados a unos cuantos y heridos a muchos.

Sinceramente sería una sorpresa estratosférica que Camps tuviera opciones a ser candidato autonómico del PP. En política jamás he visto la vuelta atrás, excepto en el segundo mandato de Trump cuando la mayoría le dábamos por amortizado tras el asalto al Congreso. Es un caso entre un millón, pero, aunque no lo consiga, su intento es seguro que reunirá partidarios, sembrará el desconcierto entre las huestes enemigas y provocará un terremoto con epicentro en Valencia pero que se dejará oír también en el sur. Sonia Castedo tiene, seguramente, mejor imagen residual que Camps y las mismas ganas de vendetta y de cobrarse alguna pieza de caza mayor. Es cuestión de sacar las escopetas, ahora que se ha abierto la veda.

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