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Opinión | Tribuna

Josep Lluís González

Galerías de arte y 21 % de IVA

Estand de una galería en la feria ARCO.

Estand de una galería en la feria ARCO. / Eduardo Parra / Europa Press

Acabada la semana del arte en Madrid, que no es solamente ARCO, con su saturación de exposiciones y actos, viene bien una pequeña reflexión.

Siempre se acaba con la referencia a las obras más caras vendidas, o la más estrambótica, pero este año ha sido, con actuaciones previas, sobre la reclamación de la bajada del IVA del 21 %. Es cierto que incrementar la obra en su precio final frena la compra a los interesados que no pueden desgravar este incremento, ni las galerías, que deben cargar muchas veces con el 10 % de IVA si la compran al artista. Pero no nos podemos quedar en que muchos interesados no se lanzan a la compra exclusivamente por un incremento del IVA. Hay muchos factores que frenan las adquisiciones: uno es el intrusismo que está presente, intermediarios sin tener espacio propio ni pagar impuestos o IVA afectan a un mundo que requiere seriedad.

Las galerías de arte deben presentarse ante la sociedad explicando qué son. Hay que diferenciar lo que es una galería, que no es una tienda de cuadros, ni una tienda de decoración, ni un taller, un restaurante o muy habitualmente un bar, ni siquiera un anticuario, sobre todo en el arte contemporáneo, que en este caso los cien años ya indican cuál es su área de influencia.

Cuando se trabaja con un espacio adecuado donde se presentan las obras, se promociona a los artistas, se les hace un seguimiento, se mantienen unas relaciones de apoyo y asesoramiento, se lleva a críticos y expertos para compartir los trabajos, se pagan impuestos, se contrata personal, viajes, revistas especializadas donde hay unas relaciones públicas, asistencias a ferias, montajes, presencia, invitaciones. Así empezamos a creernos que es una galería de arte.

Se ha criticado a muchas que cobran un porcentaje alto, pero el desconocimiento del verdadero trabajo crea esa duda. Tampoco se trata de hacer lo que algunas galerías, sobre todo extranjeras, que presentan a los artistas un tipo de factura desglosada, desde llamadas telefónicas a folios utilizados, pero sin caer en esas situaciones esperpénticas es necesario conocer las galerías profesionales.

Ciertamente, no es igual una galería en una gran ciudad o en una pequeña, las oportunidades para poder trabajar no son las mismas y los costos varían. La desaparición de muchas también se debe a los gastos que ellas soportan.

Los abusos existen, es cierto, pero debe haber una campaña de conocimiento de lo que son y es probable que el Ministerio de Hacienda no conozca bien el sector y el árbol no deje ver el bosque. El desconocimiento y la imagen exquisita que dan crean prejuicios. El arte no es un artículo de lujo, es un artículo necesario.

El 21 % de IVA hace daño, como el 10 % de IVA al artista.

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