Opinión | Hola, soy Dios
Buscando líder para la extrema izquierda

Buscando líder para la extrema izquierda / Belmar Artworks
─Leo en la prensa española que la extrema izquierda está buscando líder.
─¿Y Yolanda Díaz? ¿Ya se ha cansado?
─Ha renunciado a volver a encabezar Sumar.
─Comprendo. No es una mujer muy sólida. Pero escuché algo del amigo Rufián.
─Lo está intentando, pero su origen lo complica todo. Un indepe no está bien visto en el resto de España.
─¿Y Pablo Iglesias?
─Metido a mesonero. Y desacreditado.
─¿Y su esposa… como era… Irene Montero?
─Ufff… no parece probable.
─¿Zapa?
─Ocupado en sus negocietes y los de sus hijas.
─Pues no sé yo quien…
─Está muy claro, Pa. Hay un líder indiscutible de la extrema izquierda española. Alguien con carisma, experiencia, ejecutoria y convicciones bien demostradas en su biografía política.
─Dime quién es, ¡que me tienes en ascuas!
─¡Nuestro inefable Pedro Sánchez!
─Per… dón…
─Verás. Si repasamos los años de presidencia de PS obtendremos conclusiones.
Sánchez ha alejado a su PSOE de su esencia socialdemócrata de centro izquierda constitucionalista. Critica a los "tecnooligarcas" y lanza una cruzada fugaz para que "saquen sus sucias manos de los móviles de nuestros menores". Bajo el mandato de este señor las grandes empresas han alcanzado récords históricos de beneficio y valor bursátil, mientras España sufre un proceso de fragmentación social en el que se contrae la clase media y los salarios apenas han recuperado poder adquisitivo, y él se permite criticar a esos "oligarcas inflados de avaricia" que se niegan a mejorar los salarios de sus trabajadores mientras ellos "se pegan la vida padre". Y ahora, ocho años después de acceder al Gobierno, España está con un 26 % de ciudadanos en riesgo de pobreza y un 12 % de ocupados en situación de pobreza laboral, pese a que su gran argumento ha sido luchar contra la desigualdad.
─Las políticas populistas seguidas por sus gobiernos no reducen la desigualdad social, aunque le permitan ganar el relato político.
─Tras las elecciones del 23─J, PS pasa de considerar la amnistía a los condenados por el procés catalán desde anticonstitucional hasta aprobarla por la única razón de que necesitaba sus siete votos para conseguir la investidura. Y a partir de ahí, la podemización del PSOE se agudiza con el nuevo Gobierno de coalición con Sumar y los sucesivos chantajes de los independentistas catalanes y vascos, cada vez más alejadas de algo reconocible para un socialdemócrata.
─Ya en el discurso de investidura, Sánchez levanta un muro frente a la derecha reaccionaria y retrógrada, trayendo ecos caducos de aquellas dos Españas, que muchos creían felizmente superadas por la transición y la Constitución.
─Eso fue realmente maligno.
─El PSOE de Sánchez se ha escorado a la extrema izquierda en estos últimos años para ir consiguiendo mayorías parlamentarias, haciéndose irreconocible por la socialdemocracia tradicional, perdiendo electores que se van a la abstención de forma mayoritaria y radicalizando a los que todavía le son fieles.

Madrid. 11.02.2026. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados / José Luis Roca / EPC
─A la vez el grueso de ciudadanos ha girado hacia la derecha. Y esta polarización deja vacío el centro, donde habita la mayoría de españoles y el PSOE se va situando hacia su izquierda.
─De hecho, Sánchez activó la operación Sumar para las elecciones de 2023 por la necesidad de que una candidatura amiga recogiera el voto de extrema izquierda que, pensaba, nunca acudiría al PSOE y se perderían. Ahora, de cara a las elecciones de 2027, estos grupos carecen de proyecto más allá de un genérico "antifascismo" que recupera el lenguaje trasnochado, y Sánchez ha decidido que tiene que ser él quien movilice y capitalice ese voto a la izquierda del PSOE, porque viendo los sondeos –excepto el de su amigo Tezanos─ no confía en sus aliados actuales.
─Quizá eso explique ese empeño en su cruzada anti Trump, la recuperación de ese anacrónico "no a la guerra", su oposición a todo lo que huela a Ibex 35 y esa postura anti que permanentemente expone, como si quisiera erigirse en el oráculo de la izquierda europea.
─Pero se trata de una izquierda anacrónica, de mediados del siglo XX, que aun no ha entendido que el mundo se mueve por intereses, por ambiciones, por la ilusión de progresar, y que ya ha asistido al fracaso de los regímenes comunistas, allá donde se han implantado.
─Eso solo alimenta a lo que quiere combatir.
─Así es, JC. Pero a ver quién es el guapo que se lo explica a un tipo con ese ego, que apenas cabe en Europa.
Nota del autor
Hola, soy Dios es un diálogo entre el Padre (Pa), el Dios del Antiguo Testamento: clásico, un punto colérico y vengativo; y JC, el protagonista del Nuevo Testamento: más moderno, tolerante y con un enfoque de la realidad más avanzado. Juntos analizan las situaciones en la Tierra y en especial las de su país favorito: España
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