Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Hola, soy Dios

Ayudas y esfuerzo en España

Ayudas y esfuerzo en España

Ayudas y esfuerzo en España / INFORMACIÓN

─Hola Pa. Estoy intentando contratar un recepcionista para el purgatorio y me han recomendado que sea español, son simpáticos, buena gente y con sentido del humor.

─Buena idea, JC. Los españoles son insuperables.

─Eso creía yo. Pero no encuentro ni buscando bajo las piedras.

─¿Cómo es posible? Tengo entendido que tienen una tasa de paro muy significativa. Deberían estar locos por trabajar.

─Así debería ser. Pero he estado investigando y…

─Esa cara… es la que aparece cuando no hay buenas noticias.

─Ciertamente. La situación en España no es muy halagüeña… en este sentido.

─¿En este también? Vaya racha que llevan los españoles. No levantan cabeza.

─Verás. Resulta que el 25 % de los empleados de España cobran menos trabajando que si recibieran ayunas.

─¿Per… don?

─Según el Instituto Nacional de Estadística, una familia con dos hijos recibiría un ingreso mínimo vital de 1. 400€, el mismo sueldo que actualmente tienen 5,5 millones de asalariados en España. Y el 25 % de los trabajadores cobra menos de ese dinero al mes.

─¿Me quieres decir que un individuo cobra lo mismo, o casi, sin hacer nada que doblando el lomo de sol a sol?

─Me temo que así parece Pa. Las ayudas sociales se han extendido de una manera que están desincentivando el trabajo.

─Eso será por la legendaria picaresca española.

─Todo influye Pa. Un sistema complaciente, pocos controles, picaresca…

─Las ayudas sociales están bien, pero para quien realmente las necesita. No se pueden usar como medio de vida ni sustituir al trabajo.

─Así debería ser, Pa. Pero los españoles están asistiendo a una carencia laboral sin precedentes. No hay camareros, nadie está dispuesto a conducir un camión, los oficios tradicionales languidecen por falta de jóvenes que tomen el relevo.

─He escuchado que en zonas turísticas no encuentran camareros, aun ofreciendo dos mil euros mensuales.

─Así es. A pesar de que la tasa de desempleo en España es del 10 %, lo que supone 2.477.000 personas, y eso con la contabilidad creativa del gobierno y la polémica de los fijos discontinuos.

─Ayyyy…

─Además, en España no se penaliza el rechazo de ofertas laborales: se sigue percibiendo el subsidio aunque el individuo se niegue a trabajar.

─Es la tormenta perfecta.

─Y no parece casualidad que España esté sufriendo la tasa más alta de su historia de bajas laborales: cada día están de baja en España un millón de trabajadores, lo que equivale al 5 % de la población ocupada.

─¡Qué barbaridad!

─Sí. Y estos procesos han aumentado un 60 % entre 2017 y 2024, con un incremento de la duración media del 15 %.

─¿Qué está pasando, JC?

─Seguramente la situación es más compleja de lo que permite una simplificación. Pero para que te quedes con un concepto, lo que parece claro es que en España existe una desincentivación del esfuerzo. Las ayudas no se utilizan adecuadamente, se está produciendo lo que algunos llaman el “síndrome del subsidio”. Y se está viendo que el ingreso mínimo vital reduce un 12 % la probabilidad de trabajar. Además, el esfuerzo, el trabajo y la creación de riqueza están penalizados, nadie quiere trabajar la mitad de su tiempo para el Estado.

─¿Qué se puede hacer?

─Parece relativamente sencillo, Pa: Adjudicar ayudas solo a quien las necesita, establecer un tope en el rechazo de ofertas de trabajo, estimular fiscalmente la ocupación, ayudando a emprendedores y creadores de riqueza. Activar, en definitiva, la cultura del esfuerzo.

─Eso último me parece básico. Todas las sociedades que han progresado se han basado en él: De hecho, es el mejor ascensor social y el componente básico del avance humano. El abandono de la cultura del esfuerzo condena a una sociedad, lo hemos visto en los experimentos sociales comunistas en el siglo XX, y lo estamos viendo en algunos residuos de aquello. A largo plazo, despreciar el esfuerzo genera un empobrecimiento social.

─Pues díselo a estos políticos, que basan su estrategia en los momios, los liberados sindicales y las subvenciones.

─Pero alguien tendrá que pagar esa fiesta.

─Así es. Y cada vez son menos y están más hartos.

Nota del autor

Hola, soy Dios es un diálogo entre el Padre (Pa), el Dios del Antiguo Testamento: clásico, un punto colérico y vengativo; y JC, el protagonista del Nuevo Testamento: más moderno, tolerante y con un enfoque de la realidad más avanzado. Juntos analizan las situaciones en la Tierra y en especial las de su país favorito: España

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents