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Opinión | La pluma y el diván

Polimonion

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Polimonion

Son muchas las razones que te pueden llevar a sumergirte en un nuevo bestiario, aunque se aleje de los patrones del original bestiarium vocabulum o compendio de las bestias y se aproxime más al bestiario de Cortázar, entre el mundo de la simbología y la cognición, el humor, la fantasía y el absurdo.

Los animales irracionales y los fantásticos que durante la Edad Media ilustraban al pueblo culto siguen siendo un referente en el pensamiento actual y, quizás, con más pertinencia porque contamos con infinidad de medios para desarrollar un nuevo imaginario.

Los animales racionales, los que no han sido tratados en los bestiarios tradiciones, Cortázar los introdujo en cuentos repletos de fantasías alucinantes con las que distraer las tensiones de lo cotidiano.

En el imaginario colectivo aparece la imagen del Polimonion, el demonio vanguardista que personifica la impureza de los que representan a los ciudadanos. Surge de la transformación de un animal racional, de porte y apariencia digna, en una auténtica bestia negra que consigue amordazar la pureza y la virtud del pueblo.

No todos consiguen llegar a ser un Polimonion en su primer intento, por eso reinciden una y otra vez hasta alcanzar ese grado, aunque también es cierto, que muchos se quedan en el camino y otros muchos ni siquiera se aproximan.

El Polimonion se alimentan de la confianza de sus vasallos, que una vez que han sido untados con la planta del Pandenarius, antes llamada Denarius, siguen fielmente los preceptos de su amo sin contrariarlo en lo más mínimo, por miedo a las represalias y por temor a ser castigados a la afrenta pública.

El pueblo soberano, siempre expectante y sabio, intenta entender su mensaje, se esfuerza en seguir creyendo en sus promesas de renovación y cambio, acata todas las imposiciones que unilateralmente exige, sigue creyendo en que pondrá orden en el caos y administrará el Pandenarius equitativamente para poder atender las necesidades de todos, favorecidos o desfavorecidos sin distinciones.

Cuando el Pandenarius escasea porque el Polimonion ha pasado décadas disfrutando de sus bondades en beneficio propio, se le imputa al pueblo soberano la responsabilidad de su carencia y se le obliga a restituir de sus propias cosechas todo lo necesario para que el Polimonion pueda seguir enriqueciéndose.

En el imaginario colectivo empiezan a dibujarse nuevas imágenes hasta ahora ocultas por las artes mágicas del Polimonion, que se empeña en enturbiar la realidad para que el pueblo soberano no llegue nunca a soliviantarse hasta el punto de que entren en rebeldía y dejen de cultivar el Pandenarius.

Esas nuevas imágenes, cuando lleguen a tener forma en el imaginario colectivo, cercenarán el totalitarismo democrático que se configura con el apoyo interesado de las minorías oportunistas.

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