Opinión | Esto no es un cuaderno
Magnum opus
«El carácter no se quiebra, pero se estira» Stanislaw Jerzy Lec (1909- 1966), escritor polaco.

Uno de los laterales del Mercado Central de Elche, este viernes. / Áxel Álvarez
Resulta que hace unos días han coincidido en China nada menos que el presidente socialista del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el alcalde popular de Elche, Pablo Ruz. Cada uno ha ido por su cuenta y con distintos objetivos geoestratégicos pero comunes en el terreno económico: captar inversiones para el país (el primero) y el municipio (el segundo). No consta que el regidor ilicitano hubiese pedido a La Moncloa incorporarse a la comitiva nacional, con el consiguiente ahorro para el Ayuntamiento que hubiese supuesto, además de haber aprovechado los largos trayectos para limar asperezas entre los dos (si ello fuera posible). Tampoco sabemos si ante tal eventualidad el presidente habría admitido en la comitiva estatal a un crítico tan contumaz de su gestión y persona.
Por tales circunstancias, Ruz y su concejal de Promoción Económica, Samuel Ruiz (Vox), se han marchado por su cuenta y a otro sitio (sin empresarios locales en este caso). Sánchez a Pekín y ellos a Shenzhen (provincia de Cantón), la ciudad con el crecimiento económico más rápido de China, y con la que el Ayuntamiento ilicitano ha firmado un convenio de colaboración en asuntos empresariales, industriales, culturales, deportivos y tecnológicos.
Sánchez y Ruz han estado a más de 2.000 kilómetros de distancia uno del otro, pero la convulsión generada por esta conjunción de dos grandes mandatarios en las mismas coordenadas espacio-temporales (ambas ciudades están prácticamente alineadas verticalmente en el mapa) ha generado unas turbulencias convectivas que han quedado registradas en los observatorios de todo el sureste asiático y parte del Pacífico Sur. De hecho, los astrónomos sitúan este fenómeno a la altura de la rarísima conjunción planetaria de Neptuno y Plutón. Por suerte solo han coincidido unos pocos días, que si no, lo menos que podrían haber provocado era un gigantesco tsunami. Eso como poco.
Mientras el foco de interés de la política municipal ilicitana se desplazaba varios miles de kilómetros hacia el lejano oriente (viaje que quizás han aprovechado Ruz y Ruiz para hacerse más amiguitos y evitar nuevos desplantes del voxero, tales como amagos de dimisión y zascas en los plenos), aquí la ciudad ha seguido inmersa en una creciente plétora de cambios de aceras, fresados y asfaltados de calles, plataformas únicas, plantación de árboles... y lo que te rondaré.
La cosa irá a (mucho) más en los próximos meses y seguro que quienes no han percibido todavía esta febril actividad tendrán oportunidad de advertirlo en toda su magnitud y dilatación. Es un fenómeno recurrente durante el último año de mandato de las corporaciones locales de cualquier signo político y condición ideológica. En esto no hay distinción de colores. Constituyen estas obras algo así como la coetà y la palmera de la Maredéu de final de mandato, con el objetivo de dejar anonadado al votante y que tome nota de a quién hay que votar.
Estamos ya entrando en esa fase, que se intensificará tras el verano y que no parará hasta la misma cita con las urnas municipales en mayo del próximo año (aunque no se podrán hacer inauguraciones desde la convocatoria electoral). ¿Que todavía queda mucho? Dígaselo al alcalde, que trata de retorcer el tiempo cual plastilina para que se expanda lo indecible y dar oportunidad a terminar sus grandes proyectos en marcha (o algunos, al menos).
Ahí está, por ejemplo, la reforma del Mercado Central. Una obra con unas circunstancias propias de fenómenos paranormales, e incluso de prodigios cuánticos. El proyecto se adjudicó por 8,8 millones (con una sorprendente rebaja sobre el presupuesto de licitación del 22%, nada menos), pero un año después ya va por los 12,6 millones, es decir, un incremento del 43%. O sea, el 22% de la rebaja más otro 21% de propina (hasta ahora), en aplicación del método de diferencia finita, habitual en obras públicas: f(x+b) − f(x+a). Como se observa, el precio de licitación a) no tiene nada que ver con el de finalización b), representando x) los imponderables habituales en estos casos y f) el inevitable vector político.
Sobrecostes debidos a que no se incluyó la climatización (como se observa, falta la c en la ecuación) y además hay que musealizar mejor los adyacentes Baños Árabes. Otro millón de más va para los refuerzos de los pilares, que, como hasta el más profano en asuntos constructivos podría imaginar, estaban en estado ruinoso.
Todo esto lleva a algunos impertinentes a preguntarse si no hubiese sido mucho mejor, más rápido y racionalista, y, sobre todo, más barato tratándose de dinero público, echar el vetusto edificio tardofranquista abajo (conservando fachadas y lo que se considerase oportuno) y levantar un nuevo inmueble por la mitad de dinero, como en alguna fase del proyecto se propuso. El plazo de ejecución, en consonancia con las modificaciones introducidas, se amplía a 19 meses, hasta plena Navidad. De momento.
El alcalde espera, tras tanto sufrimiento, incluir la inauguración del nuevo mercado en el programa de actos navideños, como su magnum opus de la legislatura. Motivos tendrá para ello y para sentirse satisfecho de haber culminado un proyecto que lleva más de 15 años dando tumbos en manos de los distintos gobiernos municipales, de izquierda y derecha.
Ruz, más resolutivo, se propuso acabar con este galimatías y adjudicó definitivamente el proyecto de rehabilitación actualmente en ejecución, incorporando espacios para la veintena de placeros junto a los puestos gastronómicos. Eliminaba con ello la disparatada idea del anterior ejecutivo PSOE-Compromís de afianzar el mercado provisional en su actual emplazamiento, en zona verde, con un nuevo edificio de dos plantas. ¡Uff!
Sin embargo, pese a que parece que el nuevo mercado se acabará dentro de esta legislatura, Ruz quiere inaugurar algo que sea propiamente de su exclusiva cosecha, sin rémoras anteriores. El centro sociocultural de Jayton, en Carrús, es muy dudoso; la rehabilitación de las Clarisas, ni pensarlo; el retranqueo de fachada y edificio administrativo en El Progreso, tampoco; el nuevo conservatorio, ni por asomo... Por no hablar de las entelequias de otras administraciones: el palacio de Congresos de la Diputación o el Tram y la Ronda Sur de la Generalitat.
Pero la reforma de la plaza del Congreso Eucarístico sí que quizás la podría inaugurar en este mandato. Si no fuera o fuese que aparecieran en las catas restos de época pretéritas (que los hay, aunque si no se cava muy hondo...), hallazgos que siempre suponen demoras en las obras. La plaza necesita una reforma, sin duda, pero afrontarla en la recta final del mandato poniendo patas arriba tan sensible enclave, fundamental en las celebraciones patronales agosteñas (en especial el Misteri) y navideñas (Venida de la Virgen incluida), es un rasgo de audacia propio del carácter indomable del alcalde, aunque no exento de temeridad. A la Maredéu nos encomendamos (y Ruz mucho más, por supuesto).
No hay que dudar de la fortaleza de espíritu del alcalde ni de su palabra. De momento ha cumplido su compromiso de que la escultura de Salvador Soria, que retiró de la rotonda frente al Hort de les Portes Encarnaes para rendir un homenaje (otro) a la patrona, se colocaría en un lugar cercano una vez restaurada. Hubo críticas por esta maniobra, que se consideró por algunos alevosa y traicionera contra el arte moderno laico. Pero ahí está el Dragón de Jaume I en la calle Pere Joan Perpinyà, donde los transeúntes pueden contemplarlo de cerca y hasta tocarlo. Tampoco mucho, para no tener que restaurar la obra de nuevo. Una muestra más, aseguró el edil de espacios públicos, Claudio Guilabert, de que el alcalde y su equipo también aprecian el arte contemporáneo. El siguiente hito, ya para la próxima legislatura, será reabrir el museo del Raval. Atentos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Huelga de profesores en Alicante en directo: los docentes inician un paro sin precedentes con 66.000 profesionales llamados a la convocatoria
- Solo cuatro municipios de Alicante tienen Moros y Cristianos internacionales: así está la carrera tras el éxito de Elda
- Los propietarios de Les Naus de Alicante, un listado lleno de coincidencias: entre vecinos de antes y contactos compartidos
- El anuncio del Parque Central de Alicante dispara los precios de la vivienda en su entorno
- Aviso para los dueños de perros: la peligrosa planta que está en todos los parques y acecha a tu mascota en primavera
- Los dramas de los profesores en las aulas de la provincia de Alicante
- Carmen Herrero (economista): 'España tiene un problema muy importante de salarios
- Declarado un incendio en la fábrica de tejas La Escandella de Agost
