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Opinión | Hola, soy Dios

¿Pola… qué?

¿Pola… qué?

¿Pola… qué?

- Polarización, polarización… No se habla más que de polarización en la Tierra. No acabo de entender muy bien porqué.

- El motivo se entronca en la psicología humana Pa. Pero es cierto que las circunstancias sociales se han ido confabulando para que las posturas de los humanos se extremen.

- ¿Tanta diferencia hay en sus planteamientos?

- Como ejemplo, te podría poner las posturas actuales, que se han configurado en torno a los extremos: la ideología woke vs el MAGA, el movimiento liderado por Trump, que pretende hacer a América grande otra vez.

- Lamentablemente los humanos han extremado sus posiciones para abonarse a uno o a otro, dejando despoblado el centro del tablero ideológico.

- Así parece Pa. Y quizá los excesos de cada uno de los extremos fomentan al contrario, en vez de favorecer un trasvase suave y sensato hacia posiciones moderadas. Eso está pasando en Estados Unidos… y en España.

- No acabo yo de entender muy bien eso de woke qué significa.

- Woke nació para luchar contra las injusticias sociales y fomentar la inclusión de personas diferentes, pero ha derivado hacia un uso irreflexivo, igualándose a políticas excesivas que limitan la libertad. Inicialmente se trataba de luchar contra la discriminación y defender a colectivos como personas LGTBI, minorías étnicas e intentar equilibrar la sociedad. También incluía una revisión crítica de la historia y del lenguaje para detectar desigualdades. Eso quizá les ha penalizado en exceso, porque se ha generado un lenguaje y una manera de comportarse que ha conllevado desprecios y marginaciones, en contra de lo que pretendía inicialmente. Y de esos excesos surge la reacción, como el MAGA. Se trata de una corriente dentro del ala más conservadora americana que prioriza los intereses de Estados Unidos, defensa estricta de sus fronteras, control de la inmigración, reducción de impuestos y menor regulación estatal, fomento de la industria nacional, apelación a los valores tradicionales y crítica a los cambios culturales percibidos como demasiado rápidos y menor intervención en conflictos internacionales.

- Vaya, esto último no aparece que haya sido cumplido muy a rajatabla.

- En efecto, porque el señor Trump se viste cada día con una ideología diferente. Sus críticos lo asocian con posturas excluyentes, populismo puro y duro y ultraconservadurismo, aunque sus seguidores resaltan su patriotismo, la potenciación de la economía nacional y la identidad cultural.

- En resumen, que estamos ante lo que hablábamos antes: polarización. Pero ¿no hay ningún punto en común?

- Rebuscando podríamos encontrar que ambos generan identidad de grupo y son percibidos por sus contrarios como fuertemente polarizantes.

- Vaya, no parece demasiado consuelo. ¿Y no existe algo intermedio, lo que antes se conocía como centrismo moderado?

-─Existía, sí. Y se trataba de una opción política que buscaba el equilibrio entre izquierda y derecha, priorizando el pragmatismo, el consenso y los acuerdos que generan estabilidad. Recuerdo el centro español de la Transición… Precisamente rechaza la polarización, los extremismos, defiende los derechos individuales y civiles y se alinea con los valores de la democracia liberal. El centrismo moderado es menos ideológico, está más abierto a reformas sociales, prioriza la libertad individual y la cohesión social mientras respeta el mercado y a su vez la protección social.

- ¿Y dónde están ahora esos santos varones y madonas?

- Lamentablemente, cada vez quedan menos opciones de este tipo; en Europa la podían representar Macron, Merckel y el grupo político centrista del Parlamento Europeo (Renew Europe). En España la representaba Ciudadanos, que pasó a mejor gloria, y podemos adivinar un sector moderado tanto del Partido Popular como del PSOE, que quizás sean la última esperanza de los españoles de llegar a acuerdos ventajosos para todos.

- Entonces, resumiendo y para que nadie se pierda: Hoy están de moda los extremos y las gentes se ven arrastrados a ellos, mientras se crea una conciencia de intolerancia social que a ningún sitio bueno puede llevar. Y solo se conoce un antídoto contra eso: la moderación y las ideologías sensatas y flexibles.

- Que ya no existen, Pa.

- Pero vamos a ver, ¿no somos todopoderosos, JC? ¿A qué estamos esperando para restaurarlas a nivel mundial?

N. del A.

Hola, soy Dios es un diálogo entre el Padre (Pa), el Dios del Antiguo Testamento: clásico, un punto colérico y vengativo; y JC, el protagonista del Nuevo Testamento: más moderno, tolerante y con un enfoque de la realidad más avanzado. Juntos analizan las situaciones en la Tierra y en especial las de su país favorito: España

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