Opinión | Espejo

Laura Soler Azorín es diputada autonómica por Alicante del PSPV-PSOE
Mediterráneo

Joan Manuel Serrat / EP
¿Quién no conoce esa canción universal que ha marcado generaciones y que, además, era la favorita de mi madre? Fue la que pusimos el día que, hace más de diez años, se fue de esta tierra, pero no de nuestros corazones.
Joan Manuel Serrat, a sus 82 años, ha hecho unas declaraciones que ponen los pelos de punta en unas jornadas universitarias catalanas, hablando de lo mucho que le gusta la vida y de lo difícil que se lo ponen a los «viejos» —entrecomillado así por él mismo— para mostrar su experiencia y evitar que la memoria colectiva se pierda. Señala que hay que trabajar más entre generaciones. Totalmente de acuerdo.
Existen políticas que dicen transformar profundamente la realidad, sí, pero hay mucha gente que vive una soledad no deseada, porque es más fácil dar la espalda a aquello que no queremos ver. Igual que sucede con la discapacidad o la dependencia, que afecta a ambos colectivos.
«Loca, ciega, sordomuda», como diría Shakira, ante una realidad que es mejor no conocer, ni preocuparnos ni ocuparnos de ella, porque aún no hemos llegado ahí.
A una servidora le han detectado que tiene los huesos de una persona de 80 años, y los únicos parches con medicamento que me quitan el dolor y me permiten tener una vida digna, tal como señalaba Serrat con sus achaques, no están cubiertos por la Seguridad Social. Vergonzoso.
La vida digna solo parece estar predestinada para quienes no son considerados «viejos» o «minusválidos». Hace falta una mayor solidaridad intergeneracional. Como bien dice el maestro Joan Manuel, él está en el «veranillo de la vida», en ese regalo que te da la vida para disfrutar, en condiciones, del tiempo de descuento —como dirían los futboleros—.
En mi caso, disfruto cada segundo con lo que tengo, desde mi situación de privilegio, igual que el noi del Poble-sec. Pero hay mucha gente que no tiene esa suerte y, por todos ellos, a pesar de estar en reposo, sigo luchando cada día.
Hoy me he despertado con la noticia de que las rebajas fiscales que anuncia el gobierno autonómico, presentado por Pérez Llorca, dejan fuera de esa rebaja a 18.000 niños con autismo. ¿Me pueden explicar qué forma de gobernar es esa, dejando fuera a los más vulnerables?
Pues si eso es lo que tenemos y lo que hemos votado, que la gente más vulnerable da igual y no merece el respeto de nuestros gobernantes derechones… pero no se preocupen: desde este reposo obligatorio seguiré luchando para que las personas mayores —o «viejos», como dice Joan Manuel Serrat— tengan su espacio en esta sociedad, y para que las personas con discapacidad tengan también la dignidad tan deseada, esa que parece olvidada.
Sin embargo, ayer fue el Día de la Madre, y yo a ella no la olvido, como no olvido al maestro que creó su canción preferida.
Gracias, mamá, y gracias por seguir acompañándonos de una u otra forma.
¿Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo y, por ello, quiero una vida digna, como proclama su autor, Joan Manuel Serrat?
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