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Opinión | La Atalaya

Toni Cabot

Toni Cabot

Director de INFORMACIÓN

La fiesta y su pureza

Videoanálisis de Toni Cabot sobre la polémica de las quinielas sobre las Belleas del Foc

Videoanálisis de Toni Cabot sobre la polémica de las quinielas sobre las Belleas del Foc / INFORMACIÓNTV

El hecho de que el pasado viernes, horas antes de la elección de la Bellea del Foc infantil en la Plaza de Toros de Alicante, circulara de móvil en móvil un listado con siete nombres que, finalmente, coincidió con el elenco de elegidas acabó por hacer saltar todas las alarmas acerca de la pureza de la elección de la Bellea del Foc y sus damas, uno de los pilares de la fiesta de Hogueras.

No vamos a poner en duda que las niñas y adultas elegidas sean las mejores o las que más merecen representar a la ciudad en sus fiestas oficiales, pero la polémica creada no apunta a los méritos sino a mantener o no la magia hasta el final.

El camino de todas nuestras representantes es largo, casi dos años desde que son proclamadas bellezas de sus comisiones hasta que se llega a la Plaza de Toros para las galas de la Elección. Es normal que haya favoritas durante este tiempo, que haya candidatas que ganen puntos con el paso de las semanas, como también resulta lógico que otras se vayan cayendo de las quinielas de los festeros por diferentes motivos.

Esas quinielas o pronósticos forman parte del ADN de las Hogueras, del salseo de una fiesta, desgraciadamente, cada vez más interesada en el belleceo y más alejada de los monumentos, pese a los intentos de unos y otros. Pero se antoja necesario poner medios para no acabar con la magia de la Elección. Porque las filtraciones, que siempre las hubo, como ha ocurrido especialmente este año con las infantiles, acaban con la ilusión de las candidatas, sobre todo de las niñas, y también con la emoción de la Plaza de Toros.

Por ello, en primer lugar, hay que exigir honestidad a los miembros del jurado, fidelidad con el compromiso de confidencialidad que firman para no dañar las ilusiones que hay en juego.

Ese mismo jurado está obligado, durante los meses en los que ejerce el cargo, a tratar a todas las candidatas por igual, a dedicar momentos a todas, a trabajar para que nadie se sienta de menos ni de más y, al mismo tiempo, a velar para que los comentarios internos no se hagan públicos, porque eso desvirtúa el proceso y causa un dolor innecesario.

Del mismo modo, se debe exigir secretismo absoluto en las votaciones previas e ir a la Plaza de Toros con un listado reducido. No deben trascender, para evitar así que chicas o niñas suban al escenario sabiendo de antemano que no tienen ninguna opción de ser elegidas.

Admitimos que resulta complicado determinar la mejor fórmula para elegir al jurado. Se han probado muchas y todas tienen sus pros y contras. Unos apuntan a que no haya elegidos por la Federació, otros a que todos los miembros sean festeros y hasta hay quien sostiene como idóneo que todos provengan de la sociedad civil, sin vínculos directos con las Hogueras. Lo que sí es indiscutible es que sean los que sean los elegidos, están obligados a ser íntegros y responsables.

Tampoco hay una fórmula perfecta para la Elección, aunque cada vez suena con más fuerza la idea de volver a "la bolita" para elegir a las niñas para garantizar esa ilusión generalizada.

Por último, otro asunto, más espinoso si cabe, son las presiones que se reciben desde fuera. De este apartado podremos hablar otro día, entre otras cosas para tratar con más profundidad esos rumores o comentarios que circulan sobre el centenario de la fiesta en 2028 y de alguna que otra decisión que se da por segura. El tiempo dará o quitará razones.

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