Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Tribuna

Araceli Poblador Pacheco

Araceli Poblador Pacheco

Diputada por el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso

El «no» que desahucia la esperanza: las derechas liquidan el escudo social del alquiler

Yolanda Díaz asegura que volverán a llevar al Congreso el decreto para prorrogar alquileres

Javier Vendrell Camacho

El «no» de la derecha al Real Decreto-ley 8/2026 de alquiler deja en el limbo a miles de inquilinos en plena crisis por la guerra de Irán. ¿Y ahora qué?

La derecha ha dictado sentencia y el veredicto es demoledor para el bolsillo del ciudadano. En una alianza implacable de PP, Vox y Junts, una pinza política, han tumbado el Real Decreto de medidas del alquiler. No han votado solo contra un texto legal; han votado contra la prórroga de los contratos y el tope del 2 % en los alquileres, devolviendo el mercado inmobiliario a la ley de la selva en el peor momento posible.

Tras el ruido ideológico de PP, Vox y Junts se esconde una realidad cruda: han preferido una derrota política del Gobierno frente a la paz social de miles de familias vulnerables que se enfrentan al alquiler.

La consecuencia más directa del no es el encarecimiento inmediato del coste de vida sin el escudo del decreto de alquiler.

Para el joven que no puede comprar, para la familia que llega justa a fin de mes y para los más vulnerables, el mensaje de la derecha es nítido: estáis solos. El rechazo de PP, Vox y Junts elimina la última barrera que contenía la precariedad habitacional en España.

En una alianza de intereses contrapuestos, pero objetivos comunes, (PP, Vox y Junts) han ejecutado una pinza parlamentaria que devuelve el mercado de la vivienda a la incertidumbre. La historia «tomaría nota», señor Feijóo, de su abandono a la ciudadanía.

La oposición optó por el castigo político al Gobierno, aun a riesgo de que el daño colateral fuera el bolsillo de los más vulnerables.

Los argumentos que dieron «invasión competencial» o «intervencionismo» palidecen ante la realidad: se ha desprotegido a quienes menos margen de maniobra tienen.

El no de la derecha envía un mensaje nítido: en el tablero político actual, la erosión del adversario prima sobre la estabilidad habitacional. Al tumbar el decreto, se ha retirado el dique de contención justo cuando la tormenta económica arreciaba con más fuerza.

Hoy, más de 35.000 familias no solo se enfrentan a las consecuencias de una guerra lejana, sino a la falta de altura de miras del PP y Vox, por la irresponsabilidad de las derechas. Para la derecha, la vivienda deja de ser un derecho protegido para volver a ser, exclusivamente, un activo de mercado.

Detrás de cada cifra, de cada «no» rotundo en el Congreso de la derecha y de cada discurso encendido, hay una familia que hoy no sabe si podrá conservar su hogar. La política conservadora de derecha y extrema derecha en su versión más descarnada ha desmantelado el escudo que protegía a los ciudadanos de las esquirlas económicas de la guerra de Irán, dejando el derecho a la vivienda a la intemperie.

Es difícil explicarle a una madre que intenta cuadrar cuentas, o a un joven que busca su primera oportunidad, que su seguridad habitacional ha sido sacrificada por la derecha en nombre de la «libertad de mercado» o de las «competencias autonómicas».

Hay decisiones políticas que no se miden en escaños, sino en noches de insomnio. El rechazo de la derecha al Real Decreto-ley del alquiler es un golpe directo al corazón de los hogares más humildes.

Al votar en contra, el bloque formado por la derecha ha desmantelado el único dique que contenía la subida de los alquileres.

Para una familia que vive al día, ese 2 % de tope que ha desaparecido no era una cifra macroeconómica; era la diferencia entre llenar la nevera o pagar el recibo del alquiler.

La vivienda no es un lujo, es una necesidad primaria que ha sido utilizada como moneda de cambio política. La alianza que ha tumbado este decreto ha dejado claro cuáles son sus prioridades: el rédito electoral por encima del bienestar de las familias vulnerables. Los responsables del bloqueo que son las derechas de nuestro país celebran su victoria parlamentaria lejos de la realidad de los barrios.

Es sangrante que PP y Vox se envuelvan en la bandera mientras desprotegen a los españoles que más sufren. Su patriotismo de salón termina allí donde empieza el recibo del alquiler. Han elegido bando: el de los fondos buitre y el del caos inmobiliario, despreciando el esfuerzo de un Gobierno que ha puesto todo el aparataje del Estado al servicio de la gente común.

No obstante, que nadie se confunda. El boicot de la derecha es un obstáculo, pero no es el final del camino. Podrán ganar una votación en los despachos, pero no podrán frenar el avance de una sociedad que ha aprendido a cuidar de los suyos.

Frente a la oscuridad que PP y Vox han pretendido imponer en los hogares más humildes, prevalecerá la luz de la solidaridad y el compromiso social; porque mientras ellos defienden privilegios, el Gobierno progresista seguirá blindando la esperanza de que, tarde o temprano, la justicia social será el único techo que cubra a todas las familias de este país.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents