Opinión | Tribuna
¿Para qué sirve Vox?

Tensión en el pleno de Elche tras llamar "idiota" el concejal de Vox Samuel Ruiz a Esther Díez, de Compromís / Áxel Álvarez
Cuando las familias de las víctimas de la dana reclamaban a las puertas de Les Corts la dimisión de Carlos Mazón, Vox evitó con su voto que la institución exigiera responsabilidades políticas al entonces president. También impidió que el pleno del Ayuntamiento de Alicante reprobara al alcalde Barcala por el escándalo de las viviendas protegidas de Les Naus, pese a que, en los primeros días, la propia ultraderecha pidió su dimisión. Y esta misma semana, sin salirnos de esos dos episodios, sus votos han servido para cerrar la comisión parlamentaria que investigaba la mayor tragedia de la historia reciente de nuestro pueblo y para abrir la de Les Naus sin plan de trabajo, sin diálogo real y sin voluntad clara de llegar hasta el final.
Por eso la pregunta es obligada: ¿para qué sirve Vox?
Durante años han construido un discurso aparentemente rebelde. Han hablado a jóvenes precarios, a familias cansadas, a barrios que sienten que la política les queda lejos. Han sabido detectar un malestar real: alquileres imposibles, salarios que no alcanzan, servicios públicos tensionados, sensación de abandono. Pero en lugar de convertir ese enfado en soluciones, lo han convertido en sospecha. En lugar de señalar a quienes concentran privilegios, han señalado a la persona migrante, a la feminista, al valencianohablante, al ecologista, al profesorado, a la cultura, a la diversidad. Han prometido luz y taquígrafos, pero cuando el foco se acerca al poder que sostienen, apagan la luz y bajan la persiana.
Porque en la Comunitat Valenciana Vox no ha sido una fuerza rebelde. Ha sido poder. Ha estado y ha formado parte del Consell. Preside Les Corts. Sostiene gobiernos municipales del PP en las principales ciudades. Negocia sus presupuestos. Ha decidido leyes autonómicas. Ha ocupado y ocupa despachos, cargos. La España que madruga descubrió pronto que gobernar las instituciones era trabajar sin descanso, asumir algunas contradicciones y poner la cara en todo momento. Así que decidieron mejor retirarse, a la sombra, manejando los hilos de un PP rendido a sus caprichos.
Y desde ahí no han venido a mejorar la vida de nadie. Han venido a deshacer avances. A recortar derechos LGTBI. A blanquear el franquismo bajo la palabra “concordia”. A convertir la lengua en conflicto. A debilitar órganos de control como Antifraude. A expulsar la ciencia de las políticas climáticas. A cambiar prioridades presupuestarias para que donde había igualdad, memoria, cooperación o sostenibilidad, haya guerra cultural, toros, chiringuitos antiaborto y antiokupación de eficacia más simbólica que real.
La rebeldía y el inconformismo de Vox se traduce internacionalmente en posicionarse junto a la brutalidad, junto a Trump, junto a los amigos de Putin en Europa. Siempre al lado del poder más cruel. Vox sirve para que nada esencial cambie mientras parece que todo arde. Sirve para convertir el enfado legítimo en ruido. Sirve para proteger al PP cuando llegan las responsabilidades. Sirve para hacer retroceder derechos que costaron décadas.
De nada sirve gritar rebeldía si a la hora de la verdad su única prioridad nacional son ellos mismos y su necesidad de agitar una sociedad que no aguanta tanto desplante, tanto arte dramático ni tanta cara dura. Con sus actitudes pagamos el pato el resto pero espero y deseo que esa misma ciudadanía sea capaz de cuestionar el discurso de odio que pregona Vox. Ser capaces de contrastar si lo que pregonan tiene alguna similitud con nuestra vida real o si están manipulando a través de mentiras repetidas cien veces, una realidad que viene más determinada por su complicidad con una pequeña élite gobernante.
Élite que, recuerdo, solo quiere acabar con la igualdad de oportunidades para poder perpetuar los privilegios de ese 1 % que nos prefiere, a la clase trabajadora, enfadada, desmovilizada para que, en última instancia, terminemos rendidos y silenciados. La rebeldía de Vox acaba siempre en el mismo sitio: votando con el poder.
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