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Opinión | El teleadicto

Lágrimas en la pantalla

Leonardo Sbaraglia y Cayetana Guillén Cuervo en "Versión Española"

Leonardo Sbaraglia y Cayetana Guillén Cuervo en "Versión Española" / RTVE

Qué hermosas fueron las lágrimas de Leonardo Sbaraglia vistas en primerísimo plano mientras asistía a un vídeo con las mejores interpretaciones de su carrera. Sucedió en Versión española, durante la media hora de conversación con Cayetana Guillén Cuervo, en el momento en que la charla se detuvo para que el actor viera unas imágenes. Al llegar a las secuencias del rodaje durante el cual nació su hija no pudo contenerse. Ciertamente el montaje realizado por Jesús Pamplona no tuvo desperdicio, por lo que mereció la pena captar el momento con toda su nitidez. Son las ventajas que posee la televisión sobre la radio. Si ésta tiene magia, aquella cuenta con la certeza imbatible de que una imagen vale por mil palabras.

La escena se sucedió en el programa homónimo, cuando Elena S. Sánchez invitó al enorme Eduard Fernández a repasar su filmografía. Hace tiempo que no habíamos visto un programa tan riguroso y efectivo. Elena supo mantener treinta minutos con una intensidad pocas veces alcanzada, recuperando los mejores momentos interpretados por el actor catalán. Cuando llegó el momento de presenciar, encadenadas, todas las secuencias en las que el actor derramó lágrimas (con Cesc Gay, con Mariano Barroso, con Belén Funes, con casi todos quienes ha trabajado) la emoción subió varios grados de temperatura.

Como no hay dos sin tres, la misma semana Belén Rueda protagonizó otro momento lacrimógeno en primer plano. El programa, La noche de Aimar, y el momento, cuando escuchó un mensaje sorpresa de Emilio Aragón, que la aupó al mundo televisivo, con el que comenzó su larga carrera. Esta es otra televisión. La del silencio, el gesto y los sentimientos más nobles. Retratados siempre en primer plano.

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