Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | El teleadicto

Autoridad moral

Iñaki Gabilondo en "La noche de Aimar"

Iñaki Gabilondo en "La noche de Aimar" / Atresmedia

Está muy bien que la televisión se muestre en contra del edadismo. En los últimos días ha dado buena muestra de ello invitando a nuestros mayores más eminentes a que nos aleccionen en los horarios de mayor audiencia. Por Sukha, programa serio y riguroso donde los haya, pasaron Lola Herrera y María Galiana, que también hicieron el recorrido por los platós de los espacios de humor que más repercusión alcanzan.

El juicio recuperó a Ricardo Fernández Deu para desempeñar el rol de juez, que se nos antoja demasiado pequeño para el peso que tiene su figura. Pero en cualquier caso es emocionante ver cada miércoles salir a escena a quien tanto ha supuesto para la radio y la televisión de este país en los últimos sesenta años.

No es casualidad que Iñaki Gabilondo fuese el primer invitado de La noche de Aimar, con una entrevista de media hora en primer plano. Bretos le preguntó si se pensaba jubilar. Él dijo que mientras le sigan llamando no. Cuando las invitaciones que le cursan son apetecibles no se las pierde. La verdad es que Gabilondo está ahora mejor que hace cuarenta y cinco años, cuando narró en directo, nervioso y con mangas de camisa, el golpe de Estado como jefe de informativos de TVE. Cuánto poso aporta el paso del tiempo. Cuánto aplomo. Ahora tiene cutis de rico, como de consejero delegado de alguna empresa, ese que se les pone a los personajes a los que les ha ido muy bien en la vida; aunque hayan sufrido pérdidas y enfermedades graves, como todos.

Pocas figuras alcanzan la autoridad moral de Iñaki Gabilondo. Uno de ellos es Joan Manuel Serrat, que a sus 82 años contribuye a la causa contra el edadismo con palabras inteligentes y certeras. Cuánto le queremos.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents