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Opinión | Tribuna

Carlos Salinas Salinas

Carlos Salinas Salinas

Catedrático de Instituto. Doctor en Historia

Hace medio siglo. Alicante 1976: la huelga de la construcción

Boletín de la Construcción CCOO Alicante. 1976 julio.

Boletín de la Construcción CCOO Alicante. 1976 julio. / INFORMACIÓN

El desarrollo industrial y terciario de los años sesenta provocó un elevado crecimiento urbano, consecuencia del éxodo rural y la turistificación de la costa. Las condiciones laborales impuestas a los albañiles, a los trabajadores de las cementeras y a las fábricas de materiales eran duras. Podían ser despedidos sin indemnización los primeros 120 días; los salarios eran un 20-23 % más bajos que la media de los industriales; largas jornadas por horas extraordinarias sin remunerarlas como tales; traslados de obra sin acuerdo; irregularidades en las nóminas; y alta siniestralidad por deficientes medidas de seguridad e higiene.

La mano de obra procedía de inmigrantes rurales de La Mancha, Granada, Almería, Murcia y de parados fabriles. La necesidad les obligaba a aceptar estas condiciones para superar la precariedad que habían padecido; lo que explica la escasa conflictividad, sin reivindicaciones y un desarrollo organizativo atrasado en comparación con otros sectores obreros. Los tajos estaban dispersos, con rotación de los albañiles, muy controlados por capataces de confianza de las empresas. La crisis económica de 1973 incidió con fuerza en los últimos años del franquismo. Aumentó el paro y los salarios perdieron capacidad adquisitiva en un contexto de elevada inflación. Se ha calculado en más de cien mil los desempleados de la construcción en 1975. Por ejemplo, en Galerías Preciados (Av. Soto) hubo 38 accidentados en diciembre de 1975; y 32 en enero de 1976.

El 5 de febrero de 1976, Información publicó una nota sobre la huelga de la construcción en Tarragona y Reus. El día 14, refería el paro de siete mil albañiles en Madrid. El 19, el diario alicantino relataba que en Elche asumían las reivindicaciones de Madrid. Con estos antecedentes, el 25 de febrero estaba convocada la permanente del Consejo Provincial de trabajadores del ramo, ya que la vigencia del convenio provincial terminaba el 30 de abril. En previsión de que se produjeran también en Alicante movimientos similares de rechazo, la oficial UTT convocó rápido con el propósito de no dar tiempo a que se organizaran las bases obreras al margen de los cauces de la Organización Sindical Española (OSE), el Vertical del régimen. Entonces arrancó un salto cualitativo en la organización de los trabajadores: primero eligieron a los delegados de tajo; después hicieron asambleas de obra y marcharon hacia el centro de la ciudad, recorriendo los tajos con piquetes informativos, tratando de incorporar a más trabajadores. Estos grupos fueron reuniendo un gran número que confluyó ante las puertas de la OSE, donde realizaron una asamblea. La mayoría procedían de la cementera de Sant Vicent y de los grupos El Palmeral y Galerías Preciados.

Alicante, Edificio OSE Provincial, 25 febrero 1976.

Alicante, Edificio OSE Provincial, 25 febrero 1976. / INFORMACIÓN

El primer día de paro fue el miércoles 25. La confluencia se detuvo ante las puertas del sindicato. Se eligió una comisión de diez delegados para ser reconocidos como genuinos representantes por la UTT provincial; y entregarle la plataforma avalada por firmas, avisando de una huelga si no se negociaba. A las 10 de la mañana se produjo el anunciado paro en Alicante, Elx, Petrer, Torrevieja y Benidorm. A las 11 la policía antidisturbios se situó frente a la concentración; mientras agentes de la brigada de investigación político-social observaban desde las aceras. A las 13:15 se disolvió la concentración con la consigna de que cada empresa eligiera a su delegado; así, posteriormente, la Comisión de los Diez dio cuenta a la asamblea de delegados de las conversaciones con la UTT.

Jueves 26, el paro se extendió a más obras. 2.500 trabajadores se concentraron de 10 a 16 horas ante el Vertical. La policía armada vigilaba y pedía documentación. Realizaron tres asambleas en las que la comisión de los Diez informó de las reuniones mantenidas con la ejecutiva de la UTT. Esta solo admitió a un único representante de la comisión en las deliberaciones. En la tercera asamblea se dio cuenta de que la UTT aceptaba las reivindicaciones de las bases. Después de un minuto de silencio por la muerte de Teófilo del Valle en Elda, se acordó la vuelta al trabajo para el día siguiente.

El 9 de marzo, las partes acordaron el convenio de la construcción. El sueldo mínimo del peón quedó en 18.006 pesetas; y el aumento lineal para todas las categorías en 6.835. Vigencia por dos años; revisión al año, con incremento del IPC más el 3 %. Jornada semanal de 44 horas, sin trabajar los sábados. Premio de jubilación de 2.000 pesetas a quienes se retirasen entre los 60 y 65 años. Extras de julio y Navidad de 30 días del salario base. Los avances se aceptaron como logros posibilistas, dada la postura intransigente de la patronal y la incipiente organización unitaria de los trabajadores. Pero dejó un descontento latente que impulsará sucesivas huelgas del sector en Alicante; las de 1978 y 1979, dentro del nuevo contexto político.

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