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Presupuestos de la Generalitat: de mal en peor para Elx

El último tramo de la primera fase de la Ronda Sur de Elche.

El último tramo de la primera fase de la Ronda Sur de Elche. / Áxel Álvarez / AXEL ALVAREZ

A finales del pasado mayo se presentó el proyecto de presupuestos de la Generalitat Valenciana para 2026. Tendrán una vigencia de seis meses escasos de este año. Una situación inédita. Son los primeros presupuestos que presenta el Consell de Pérez Llorca, tras sustituir al célebre Carlos Mazón, y han sido pactados con Vox, con todo lo que ello significa en cuanto a recortes sociales y retrocesos democráticos.

Los presupuestos de la Generalitat proyectados para 2026, suponen 35.305 millones de euros, un 3,1% más que en 2025. Como es lógico, en estos días se ha escuchado de todo, como suele pasar en cada presupuesto que se presenta. Pero hay una cuestión a la que creo que no se le presta suficiente atención. Y es el tema del creciente endeudamiento de la Generalitat, que ocasiona que el capítulo de amortizaciones e intereses tengan una repercusión negativa, cada vez mayor, en el presupuesto autonómico y, con ello, que acabe afectando a toda la ciudadanía.

La propia consellería de Hacienda habla de que la deuda autonómica valenciana asciende a 63.934 millones de euros, la más alta de España en proporción a su PIB. De ella, el 80% se corresponde con la infrafinanciación del País Valenciano. Problema que se arrastra desde que, en 2014, caducó el modelo de financiación autonómica. Algo que, desde entonces, nadie ha sido capaz de volver a poner en marcha, ni siquiera el PP cuando tuvo mayoría absoluta. Como bien detallaba INFORMACIÓN el pasado 30 de mayo, en el presupuesto ahora presentado aparece la partida de Servicio de la Deuda, por un importe de 8.398 millones de euros destinada a amortizaciones e intereses. Si esta sección fuera una consellería, sería la segunda a la que se le dedican más recursos en el presupuesto de la Generalitat.

Solo los intereses que se prevé pagar, en dicho presupuesto en 2026, asciende a 1.167 millones de euros. Supone un aumento del 176% sobre los que se pagaban en 2023. Se ha pasado de pagar 422 millones en tiempos del Botànic a los 1.167 de ahora. La gestión económica también se ha empeorado, y mucho, con la llegada de PP y Vox al Consell. Y hay que resaltar que este pago de intereses supone 3.197.260 euros diarios. Una barbaridad que no se puede incrementar como se está haciendo. Se está hipotecando el futuro de la Comunidad. Falta dinero para lo verdaderamente necesario. El pasado 4 de junio este diario citaba una de las consecuencias de esta situación: la Comunidad Valenciana era la tercera, por la cola, en gasto sanitario por habitante. Y los resultados de esta desatención, que también pasa en otras áreas, la estamos sufriendo todos. Y, para colmo, anuncian rebajas fiscales para las capas más potentadas de la Comunidad, por no hablar de los gastos superfluos e innecesarios.

Esta escasa disponibilidad de recursos que, curiosamente, otras poblaciones incluso vecinas nuestras no sufren, también está afectando a Elx, unido a esa tradicional despreocupación que, desde Valencia, se tiene hacia nosotros. Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento ilicitano han denunciado el maltrato que el proyecto de presupuestos trae a nuestro municipio. Desde el PSOE, su diputado Ramón Abad ha llegado a tildarlos de “estafa”, mientras que, desde Compromís, su portavoz Esther Díez, ha calificado el presupuesto autonómico como algo que “deja a Elx en el cajón del olvido”.

Ambas fuerzas políticas coinciden, y con razón, en señalar las innumerables insuficiencias y olvidos que se contemplan en dichas previsiones. Recuerdan la rapidez con la que Pablo Ruz perdonó, a la Generalitat, la deuda con Elx por los terrenos de la UMH cifrada en 43 millones por unas promesas que se ha llevado el viento, en contraste con la lentitud con la que el Consell nos trata. Y es que la triada de grandes promesas que Ruz y Mazón anunciaron si ganaban las elecciones sigue siendo, todavía, solo grandes promesas: Del célebre tranvía, del que no quedará, por cierto, ni el nombre, presupuestan 100.000 euros, como el año pasado para hacer estudios, aunque en su momento dijeron que la inversión supondría 195 millones y es que, a este paso, tal vez llegue solo a uno de juguete. De las Clarisas, lo único claro es lo lento que va todo, ahora se presupuesta menos de lo que se dijo que se presupuestaría en 2025 y no sería extraño que, con el tiempo, sea el Ayuntamiento quién acabe asumiendo la diferencia. Y con la Ronda Sur pasa algo parecido, alargan las anualidades y bajan las cantidades. Se van prometiendo diferentes fechas para disimular la incapacidad.

Y eso que tener las partidas presupuestas no significa nada con el actual Consell. Está demostrado con la ampliación de la Ctra. de Santa Pola, que la paralizaron y no se acuerdan de ella y culpabilizan ahora a demandas judiciales. O lo que pasó con la muralla almorávide que hicieron desaparecer la partida y, probablemente, cualquier día la propia muralla por cómo se encuentra. Y del Conservatorio, Centro de Salud de Torrellano, reanudación obras ampliación sector quirúrgico del Hospital General y tantos otros podría decirse aquello de “hoy no se fía, mañana sí”

Aunque para algunos, como Pablo Ruz, son unos presupuestos estupendos, históricos, inéditos, etc. Lo que hay que oír para justificar el cargo.

Que intente aprovechar el debate parlamentario para mejorarlos debería ser una obligación, pero no parece que, en este caso, vaya siquiera a intentarlo.

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