Opinión | El ojo crítico
El Papa abronca a la derecha española

El papa León XIV recibe a Alberto Núñez Feijóo en la Nunciatura / PP
Desde que murió el Papa Juan Pablo II, la derecha española más conservadora se mantiene a la espera de que llegue un nuevo pontificado que recupere el esplendor ultraconservador del Papa Wojtyla. Pero pasan los años y ese ansiado catolicismo a la antigua, que en el caso español supone la recuperación de la forma de ser de la Iglesia franquista, no acaba de llegar. Con la muerte del Papa Francisco, esperada y deseada por cierta parte, más o menos numerosa del conglomerado jerárquico y sacerdotes de base, tal y como pudimos leer y ver en redes sociales y en vídeos compartidos por ellos mismos, el sector ultraconservador español creyó que un nuevo Papa dejaría atrás al nefasto, para ellos, Papa Francisco.
De la visita del Papa León XIV a España ha quedado, como aspecto destacable, la bronca que el Papa dio a la derecha española en varios de sus discursos y de manera simbólica con los sitios elegidos para celebrar sus visitas. Por un lado, a la ultraderecha de Vox, por su conducta racista y xenófoba con el colectivo de inmigrantes al que hacen culpable de los principales problemas que tiene España y a los que han convertido en el chivo expiatorio de las frustraciones personales de una parte de la población española. El concepto de prioridad nacional no es un eslogan, es una declaración de intenciones que pretende crear personas de primera y de segunda clase. Al elegir una cárcel de mujeres y las Islas Canarias como lugares a visitar, el Papa ha materializado la defensa de los humildes y de la importancia de la dignidad humana por encima de fronteras y ha marcado el camino de la lucha contra la deshumanización de las personas. Es evidente que tanto el Papa León XIV como su predecesor Francisco han retomado la senda de la defensa de las personas sean cual sea su condición económica o social. Frente a una Iglesia Católica española instalada durante años en el lujo y en las comodidades, en los salones de las marquesas y de la oligarquía del franquismo en vez de en la defensa del cristianismo y en sus orígenes, el actual Papa ha marcado cuál debe ser el futuro de la Iglesia Católica.
Por otra parte, el Papa ha afeado al Partido Popular, en su discurso en el Congreso de los Diputados, su acercamiento al nuevo tecnofascismo que ha surgido en los últimos años. Hubo un tiempo, en Europa, en el que existía lo que se llamó la tendencia política democracia-cristiana, un partido liberal y conservador con una fuerte influencia cristiana. El partido demócrata cristiano fue el impulsor en Europa de la recuperación tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en algún momento de los últimos años, este partido fue sustituido por una derecha cada vez más conservadora que se ha ido acercando poco a poco al ideario fascista que recuerda a la Europa de los años 30. En España ni siquiera se ha dado ese tránsito por cuanto Alianza Popular, después Partido Popular, fue constituida por personas provenientes de la dictadura franquista que quisieron subirse al carro de la democracia para seguir viviendo del Estado. El Papa, además, afeó al Partido Popular su comportamiento radical de bronca continua y de favorecer el enfrentamiento entre los españoles. Pocos días antes de la llegada del Papa no se le ocurrió nada mejor que decir a Isabel Díaz Ayuso que el Gobierno estaba importando inmigrantes pobres. Olvidó Ayuso que el Papa estuvo durante muchos años realizando labor pastoral en Perú, país que yo recorrí en el año 2007 y que conozco muy bien. Es lo que tiene no ser un racista elitista; hablas con la gente donde sea que estés.
Elemento fundamental para esta nueva Iglesia que el Papa quiere desarrollar es el esclarecimiento y reparación de las víctimas de la pederastia dentro de la Iglesia por parte de sacerdotes y religiosos. El camino emprendido por el anterior Papa debe ser de obligado seguimiento por la jerarquía católica española que lleva años arrastrando los pies para resarcir a las víctimas. Gracias al impulso del Gobierno de Pedro Sánchez y al camino seguido también por el Papa León XIV se ha dado visibilidad a unas víctimas que llevan años denunciando sus infancias robadas por sacerdotes y profesores de colegios católicos con su comportamiento miserable que los convirtió en delincuentes.
Desconozco cuanto tiempo pasará antes de que la ultraderecha española comience a desear el fin del pontificado de León XIV. No creo que pase mucho tiempo. De momento se ha demostrado la existencia de una gran contradicción entre el conservadurismo español y el cristianismo, entre el ideario de la nueva derecha española con Vox a la cabeza y un Partido Popular tratando de no perder la batalla comunicativa conspiranoica y ultraconservadora y lo que debe ser una Iglesia católica cercana al pueblo.
Cabe destacar también el éxito que para el Gobierno de Pedro Sánchez ha supuesto la organización de la visita del Papa. La trascendencia mundial es evidente. Las imágenes de la celebración del centenario de Antonio Gaudí y La Sagrada Familia han vuelto a poner a España en el primer puesto del éxito.
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