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Opinión | El teleadicto

Nadie hablará de nosotros

Un termómetro en el colegio Monte Benacantil de Alicante, este martes

Un termómetro en el colegio Monte Benacantil de Alicante, este martes / INFORMACIÓN

Nadie hablará de nosotros cuando estemos achicharrados. La información meteorológica, la más seguida junto a la deportiva, basa buena parte de su éxito (como ocurre en el deporte) en los récords. Por eso tienen tanta aceptación cuando hablan temperaturas máximas que rompen todos los techos.

Los bilbaínos, que pueden sufrir a lo largo del verano diez días superando los 40 grados, siempre son noticia por ello, como los ovetenses o los santanderinos. Pero nadie se acuerda de los alicantinos sufrientes, que padecemos 120 noches tropicales en silencio. Lo que no deja de ser chocante teniendo en cuenta que quien ya se ha convertido en climatólogo oficial de nuestras televisiones nacionales es nuestro querido Jorge Olcina. En alguna conexión debería lanzar un mensaje a las Españas diciendo que no se quejaran tanto de las temperaturas máximas y pensasen en el martirio que supone pasar casi cuatro meses sin saber lo que es bajar en las madrugadas de los 22.

Porque hay otro ítem a añadir. Mientras unos reporteros y reporteras expresan bien el dato noticiable, es frecuente que aparezcan otros informando desde cualquier ciudad que la noche anterior se han alcanzado hasta los 25 grados. 'Hasta' está mal dicho. No es que el mercurio haya llegado a esa cifra. Lo realmente sorprendente es que no ha bajado de ella. Esto es, cómo a las doce de la noche, a la una o a las dos de la madrugada, ha estado marcando 28.

Quienes no soportamos el calor sufrimos este silencio cómplice. Puede que nosotros no batamos ningún récord en las máximas, pero estamos más que acostumbrados a que nunca refresque. Por eso puede llegar el día en que nadie hable de nosotros cuando nos hayamos achicharrado.

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