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C. Pascual

C. Pascual

Redactora jefa de INFORMACIÓN. Especializada en comunicación política, actualidad local y fiestas tradicionales

Barcala, ¿lo sabía y ha mentido?

Rocío Gómez a Toni Gallego en la previa del pleno de julio del 2024: "Tengo un piso en Les Naus y no quiero que se mezclen las cosas"

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Quien conoce a Luis Barcala y cómo gestiona a su equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Alicante, sobre el que tiene un control férreo de cada papel que se mueve, de cada cuestión que se plantea, ni qué decir de cada decisión que se toma, debe tener la seguridad desde el día de hoy de que el alcalde de Alicante sabía, al menos, desde el 25 de julio de 2024 que su entonces concejala de Urbanismo, Rocío Gómez, tenía un piso en el residencial Les Naus. Es decir, año y medio antes de que estallara el escándalo tras la publicación de INFORMACIÓN.

En aquel momento, esa urbanización, en fase de construcción de 140 pisos en la primera promoción de viviendas protegidas en dos décadas en Alicante, era ajena a la polémica que ahora la envuelve, al investigar la Justicia los indiscutibles vínculos entre propietarios e instituciones gobernadas por el PP.

La baraja se ha roto este jueves, durante la primera sesión de la comisión de investigación impulsada en las Cortes Valencianas, que ha arrancado cinco meses después de que la polémica se adueñara del debate político y ciudadano al desvelar este diario propietarios como la propia Rocío Gómez, dos hijos y un sobrino de una directora general del gobierno de Barcala y dos técnicos de Urbanismo, entre otros.

Y quien ha arrojado luz a un asunto todavía repleto de sombras ante la falta de transparencia desde el Ayuntamiento no ha sido ninguno de los representantes del tripartito de izquierdas (Miguel Ángel Pavón, Natxo Bellido y Sofía Morales) que, para sorpresa de quien no sabe que la comisión está pilotada por el PP y Vox, han sido llamados para abrir el órgano. No, todo ha saltado por los aires desde dentro, desde un miembro del equipo con el que Barcala empezó el actual mandato. Y no cualquiera, de uno de sus fichajes estrella para las elecciones de 2023. Un componente de la Junta de Gobierno local, alguien con información de primera mano.

Con consecuencias

Y es que Toni Gallego, quien dimitió hace un año por exigencia de Vox para no ser obstáculo en la aprobación de un plan de ajuste cuando asumía las competencias de Hacienda y de Patrimonio, ha admitido que él se enteró en julio de 2024, minutos antes de que arrancase el pleno ordinario de ese mes, que Rocío Gómez tenía un piso en el residencial hoy objeto de todas las miradas. Y lo supo porque la entonces edil de Urbanismo le pidió que diera respuesta a una pregunta plenaria sobre Les Naus, que en el reparto previo, que el PP habitúa a realizar días antes en presencia de todo el gobierno local, le había correspondido a ella, ya que acababa de dejar de estar al frente de Patrimonio. Un cambio de competencias ahora rodeado, también, de sospechas.

Entonces, Gómez le explicó sin pregunta de por medio, según ha relatado Gallego en una comparecencia donde las falsedades pueden tener consecuencias legales, que debía delegar la respuesta al ser propietaria en el residencial. Como así hizo.

De hecho, según se puede ver en el vídeo de aquella sesión, es el propio Barcala, pese a lo que se repartió previamente en el seno del PP, el que le dio la palabra directamente a Gallego y no a Gómez. Sin titubeos. Es decir, el alcalde sabía perfectamente que esa pregunta iba a tener la contestación del concejal, y quien lo conoce no debe tener duda alguna de que también debía saber el porqué de ese cambio de papeles. Nada escapa a su control.

Y si hasta la fecha costaba creer que Barcala no supiera, como ha intentado defender el regidor popular, que Rocío Gómez era dueña en Les Naus hasta que fue advertido el 27 de enero de 2026 del listado de propietarios que había llegado a Patrimonio, ahora ya resulta (casi) imposible dar veracidad a esa versión. Ni queriendo.

En el último pleno, celebrado este pasado lunes, Barcala se negó a dar explicaciones a más preguntas de la oposición pese a las innumerables cuestiones aún por aclarar. Alegó que ya había dado todas en la sesión extraordinaria celebrada a principio de febrero. ¡Hace cinco meses! Ahora, tras lo desvelado por Gallego, que le compromete más que nunca, dar explicaciones no es una opción, es una obligación. Aunque su palabra ahora, protegido por Vox y recién ungido por la dirección nacional del PP como próximo alcaldable, está más en entredicho que nunca.

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