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Opinión | El teleadicto

Orgullo no, dignidad

Archivo - (Foto de ARCHIVO) Varias personas con banderas LGTBI durante la manifestación estatal del Orgullo LGTBI+ 2024, a 6 de julio de 2024, en Madrid (España).

Archivo - (Foto de ARCHIVO) Varias personas con banderas LGTBI durante la manifestación estatal del Orgullo LGTBI+ 2024, a 6 de julio de 2024, en Madrid (España). / Europa Press - Archivo

Desde el pasado año Aitor Albizua se ha convertido en el anfitrión ideal de la fiesta del Orgullo en Madrid. Será un placer seguirla en su compañía este sábado desde el set gigante que monta TVE. Como lo fue en 2024 con Oriol Nolis. 

A mí siempre me ha costado asimilar esa palabra. Sobre el mensaje igualitario y reivindicativo no caben dudas, y todo lo que se pelee por estos derechos es poco. Pero cuando nacer con una determinada orientación sexual ha llegado a romper tantas vidas quizá la palabra orgullo no sea la más adecuada. Lo que se ve en las carrozas, el brillo y el colorín, solo es la punta del iceberg de una realidad, por desgracia, todavía oculta, y hace cuatro décadas, casi enterrada. Según estudios fiables, en nuestro país podemos sumar hasta cinco millones de población LGTBQ+, en la provincia de Alicante más de doscientos mil, en Alcoy seis mil o en Orihuela diez mil. Por suerte o por desgracia he conocido realidades muy duras. Pensemos que lo que no se nombra no existe. He visto de cerca dobles vidas muy comprometidas e incómodas. Todavía tengo impregnado el olor a sumidero que emanaban los cuartos oscuros donde convivían los chaperos con quienes en su vida privada ostentaban cargos religiosos y civiles.

Cómo me dolió que mi madre se fuese de este mundo con la preocupación de dejarme tan a la intemperie emocional. Por supuesto que a ella le hubiese gustado ganar un hijo. Seguro que habría querido a mi compañero de vida más que a su vida. Por protegerme, cuidarme y darme todo lo que ella no me podía dar. He conocido tantas vidas rotas que a estas alturas más que orgullo solo me atrevería a pedir dignidad. Dignidad para todos.

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