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Opinión | El teleadicto

Esta España nuestra

Manu Sánchez

Manu Sánchez / RTVE

Tenemos que volver a hablar de ‘El perro andaluz. En su cuarta entrega, la primera que se emitió en riguroso directo, logró emocionarnos. Dio verdadero gozo disfrutar de un espectáculo televisivo de primer orden, con tres mil espectadores vibrando a la par que la audiencia desde el auditorio sevillano desde donde se lleva a cabo el evento.

Dirán que estamos muy llorones si confesamos que se nos puso la piel de gallina escuchando el monólogo inicial de Manu Sánchez, centrado en España, sus singularidades y sus grandezas. De acuerdo que se asemejó al discurso que se narra en un anuncio de la lotería de Navidad. El derroche de buenismo fue superlativo. Pero no estuvo nada mal que de vez en cuando recordemos que España es Adamuz, Paiporta, Hipercor, Ermua y tantas palabras que nos evocan solidaridad y empatía con cualquiera de nuestros conciudadanos.

Hacía mucho tiempo que la televisión no vivía un evento de entrenamiento en riguroso directo con tal capacidad de convocatoria. De acuerdo que el ambiente venía caldeado después del partido de la selección, pero lo que logró Manu Sánchez, manteniendo una cuota de pantalla por encima del 20%, tuvo mucho mérito.

Personalmente, me quedo con los minutos en los que compareció sobre el escenario María Galiana, colaboradora habitual del programa y memoria viva de este país, que departió con Anabel Alonso sobre asuntos que a todos conciernen. Dos grandes actrices, una vasca y la otra andaluza, que nos han reportado momentos inolvidables en la televisión y sobre las tablas de un teatro.

‘El perro andaluz’ pone una pica en Flandes al ser un programa producido desde la ‘periferia’, lejos de los centros de poder de Madrid y Barcelona, superando las marcas de los anteriores shows de Dani Rovira y Andreu Buenafuente. Casi nada. 

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