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Opinión | Opinions des d'Elx

La Generalitat aprueba unos presupuestos regresivos

Alumnos en una de las aulas del Conservatorio Profesional de Música de Elche

Alumnos en una de las aulas del Conservatorio Profesional de Música de Elche / ANTONIO AMORÓS

Les Corts Valencianes acaban de aprobar los presupuestos de la Generalitat para 2026, aunque lo hace cuando falta menos de medio año para terminar este ejercicio.

Son los primeros presupuestos del Consell que preside Juanfran Pérez Llorca que, recordemos, accedió a la presidencia de la Generalitat tras la tardía dimisión de un Carlos Mazón que demostró, el día de la Dana, cuáles eran sus preocupaciones prioritarias: atender, de inmediato, a los valencianos poniéndose al frente de la respuesta institucional a tamaña desgracia, o seguir con una comida en un reservado con una periodista seguida de una larga sobremesa. La respuesta es bien conocida, y padecida, por todos.

No está siendo Pérez Llorca ese presidente que necesita nuestra autonomía para afrontar los retos que tiene encima de la mesa, máxime después de lo que la Dana ha supuesto. Su elección fue el mal menor para el PP valenciano. No era, ni mucho menos, el primer candidato para ellos. Eran otros, Catalá, la alcaldesa de València, o Mompó, el presidente de la Diputación, los preferidos, pero una no quería dejar la Alcaldía y, el otro, no era diputado. Al final, y por eliminación, Pérez Llorca. Su dependencia respecto a Carlos Mazón quedó, rápidamente, de manifiesto cuando no solo fue incapaz de pedirle que dimitiera ante lo que había hecho el día de la Dana, sino que, por el contrario, le ha dejado seguir en el escaño, subirle el sueldo y, además, permitirle aprovecharse de los beneficios como expresidente, tales como oficina en la Explanada de Alicante, coche, chófer, secretarios, etc. y un sueldo garantizado, durante 15 años, en el Consell Juridic Consultiu, de unos 87.000 euros anuales.

Y aun así hasta parece tutelar en buena medida Mazón a este Pérez Llorca. Tal vez por eso está retrasando el PP nacional su confirmación como candidato a la Generalitat para 2027. Ya veremos cómo acaba la cosa.

Si no consigue despejar esa dependencia de su antecesor sí demuestra, en cambio, su sumisión a los dictados de Vox para fijar la política y los objetivos de la Generalitat. Los presupuestos para 2026 lo demuestran fehacientemente. En ellos se acepta, expresamente y con reflejo en la normativa legal, la imposición de la ultraderecha de su política discriminatoria y antisocial, plasmada en ese mensaje insolidario y claramente inconstitucional de la “prioridad nacional”. Sembrar la división y marginación de colectivos que ya viven y trabajan en nuestra Comunidad, como puedan ser determinados inmigrantes en un primer momento o, incluso, determinados colectivos sociales que no reúnan ciertas condiciones que ellos irán estableciendo.

Y no solo lo declaran así, sino que han conseguido que ese mensaje excluyente se plasme en unos presupuestos autonómicos votados también por el PP. Lo de la prioridad nacional les ha entrado tan fuerte a ambos que han llegado a aprobar una misma enmienda idéntica, en el área de Servicios Sociales, exigiendo su aplicación en tres ocasiones distintas. Es tal el disparate que han tenido que rectificar la situación. Y es que no hay peor fe que la del converso.

Y, de rebote, con un presupuesto con estos mimbres, en el que se priman cuestiones ideológicas de claro matiz regresivo y poco inclusivo, las enmiendas que la oposición, PSOE y Compromís, presentaron para intentar mejorarlos han sido rechazadas de plano.

Elx continuará esperando que muchas de las promesas que se le han hecho se conviertan en realidad. Un ejemplo llamativo, después de tanto hablar de las pedanías, supone la negativa a un necesario Centro de Salud en Torrellano. Y eso que hasta el alcalde lo ha prometido varias veces y ni así. Se demuestra que hay que hacer más presión en Valencia, tal vez habría que haber incluido a esta en el listado de viajes que actualmente desarrolla el Ayuntamiento, para conseguir su aprobación. Otra vez será. Siempre nos quedarán las promesas, por lo menos.

Tampoco es de recibo que, una vez el alcalde decidió cambiar la ubicación prevista del nuevo Conservatorio de Música, decisión que, como se dijo desde la oposición, iba a ocasionar importantes retrasos en su ejecución, ni siquiera se sea capaz de conseguir la necesaria delegación de competencias, de un Consell de su propio partido, para asegurar su puesta en marcha y, mucho menos, compromisos de iniciar las obras lo más pronto posible.

Igual pasa con la mejora de la Ctra. de Santa Pola, que el PP paralizó tan pronto llegó al poder, que continuará parada y con los problemas de tráfico que supone. No parece que le importemos mucho al Sr. Pérez Llorca. Y para qué hablar del TRAM, Clarisas o Ronda Sur, de los que nos dijeron que iban a llegar tantos millones de inversión, que hasta el alcalde le perdonó a Mazón la deuda histórica por los terrenos de la UMH, cifrada en 43 millones de euros. La realidad es que si te he visto no me acuerdo, Menudo negocio para esta ciudad lo que negociaron aquellos.

Lo mismo pasó con la restauración de la muralla almorávide en la ladera del río. Suprimieron la partida y que se mantenga sola. De hacer residencias para mayores o más centros sociales, nada de nada. En ayudas a los más necesitados aumentan los recortes. En cambio, hay dinero para lo que quieren. El conseller de Emergencias ha declarado que, en este presupuesto, se duplican las ayudas a los toros, entre apoyos, subvenciones, etc. más de un millón de euros irán a esta “importante” actividad. Ahí se demuestran las prioridades. Y esto puede ir a más.

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