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Opinión | El teleadicto

Televisión de proximidad

Uno de los platós de À Punt

Uno de los platós de À Punt / Levante-EMV

Así, sí. La televisión autonómica cumplió el pasado fin de semana con la tarea que le está encomendada. À Punt tenía prevista la retransmisión de las entradas de moros y cristianos de las fiestas de Orihuela y La Vila Joiosa. Que en la jornada sabatina coincidían, por lo que combinó ambas señales. Además, también quiso estar en la final del Certamen de Habaneras de Torrevieja, que se tuvo que ofrecer en diferido, pero no faltó en nuestras pantallas de madrugada.

Por si fuera poco, el terrible incendio de la Sierra de Espadán irrumpió en la actualidad informativa, y la televisión autonómica tuvo suficientes reflejos para seguirlo in situ teniendo al corriente a los espectadores de la última hora. Demostrando cuál importante es la televisión de proximidad. Porque una vez más quedó demostrado el centralismo que reina en los canales generalistas cuando los incendios de Madrid se convirtieron en asunto de Estado, ensombreciendo los que se producían en la Comunidad Valenciana y otros lugares.

Nunca me cansaré en abundar en los valores que poseen las fiestas de moros y cristianos de toda nuestra Comunidad. Para quienes las ven desde fuera son solo espectáculo. Para los convencidos, son puro sentimiento. La música nos inspira. Es nuestro mayor patrimonio. El canal a través del cual abrimos la espita de nuestras emociones. Quienes no lo sienten así o incluso no comprenden lo que significa para nosotros deben respetarlo. Como está haciendo muy bien la televisión autonómica, que se acerca a nuestros pueblos no para caer bien y hacerse de querer en ellos, sino con el convencimiento firme de que la fiesta vertebra y es un patrimonio indiscutible. Bien por Ferran Cano, Carles Navarro, Claudia Argent y su equipo.

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