Con indolente premeditación, en modo doliente, o mejor dicho mostrando a bocajarro todo el esplendor de su feminismo, pues los sentimientos no se van a acallar, los impulsa su corazón, va la ministra de Igualdad Irene Montero, y le planta en cara de viva voz al PP: que el PP promueve la cultura de la violencia y la violación, por una campaña en Galicia, y claro, la tensión en el hemiciclo no hizo más que explotar tras la afirmación, motivo por el cual y, ante la indignación supina de los diputados/as del PP, la presidenta del Congreso Isabel Batet, reprendió a la ministra por esa inapropiada expresión en términos parlamentarios, demandándole contención en el lenguaje, debemos contribuir a la convivencia. Además, la presidenta mandó retirar del diario de sesiones esas palabras, cosa que no gustó nada a la ministra. La portavoz del PP Cuca Gamarra intervino considerando las palabras de Montero como ofensiva la afirmación y que el PP es un partido que ha luchado y va a seguir luchando por la igualdad.

Tras el encontronazo, el PP ha denunciado la extrema gravedad de la acusación, demandando del presidente del Gobierno actúe contra ella. Todo tiene un límite, esto lo consiente el presidente, y aquí no pasa nada. La ministra tuiteó un enlace de Naciones Unidas que explica a qué se le llama cultura de la violación: Responsabilizar a la víctima de la agresión. Poner el foco en las mujeres y no en los agresores. No debería pasar tampoco en campañas institucionales: Cuida tu copa. Eso de esparcir en el aire las miserias de este tiempo es necesidad, otra cosa es que siempre sea la parte de Podemos en el Gobierno quien airee estas provocaciones, el PP no se merece esa calificación. El PP no es mi enemigo, igual rival. Políticos decadentes, Congreso tabernario.