Mundus est fabula

Retrato de Descartes, por Jan Baptist Weenix / Dominio público (Wikimedia)
Carlos Andrés Romero López.
Entre 1647 y 1649 Jan Baptist Weenix, pintor neerlandés, retrató al filósofo René Descartes sosteniendo en sus manos un libro abierto, sobre el cual puede leerse escrita en latín la inscripción mundus est fabula. La escena es sintomática de la modernidad, prefigurada por los renacentistas después de la edad media. El medioevo mantuvo al libro confinado en laberínticas bibliotecas cuyo acceso estaba restringido a clérigos, intérpretes nefastos de un mundo apenas revelado por la divinidad. Encerrado y, en consecuencia, cerradas sus páginas, el libro ofrecía nada. Abierto ya durante la época moderna, más aún con el auge de la Ilustración, propone mundos ficticios donde refugiarnos de nuestras realidades angustiantes; insinúa una mágica dialéctica de poderes insospechados activos a través de la lectura. El libro abierto anula la finitud de los sentidos, introduciéndolos en dimensiones inconmensurables; desafía la memoria frágil. Tiemblan las tiranías cuando sus oprimidos leen, porque la razón despierta e inflama la pasión, el anhelo de justicia. El libro abierto cuestiona, ridiculiza la ignorancia. Celebremas que vive el libro, abierto todavía en estos días de seducción tecnológica y modas ligeras. La vida resplandece si leemos que vivir es un sueño, que el mundo es una fábula inacabada. ¡A leer!
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