Cartas de los lectores
El verdadero debate del cansancio médico

Los médicos protestan en la plaza de la Muntanyeta. / Jose Navarro
Antonio Sánchez Andrés
Estimado profesor Martínez-Riera:
Le agradecemos su tribuna, que sin duda escribió tras una relajada jornada académica, quizá después de un café con tiempo para reflexionar. Nosotros la leímos entre dos urgencias, una guardia enlazada con otra y un informe que nadie quería firmar.
Dice usted que el debate del Estatuto Médico es falso. Permítanos añadir qué falsos son los turnos de ocho horas que figuran en nuestros contratos, las horas de sueño que prometemos a nuestras familias y los días libres que nunca llegan.
Habla de trabajo en equipo. Cierto. Pero una cosa es cooperar y otra responder. La cooperación se comparte; la responsabilidad, no. El enfermero colabora, el médico firma. La primera se celebra en grupo; la segunda se asume en soledad, con nombre y número de colegiado.
Seis años de carrera, un MIR y otros cuatro o cinco de residencia. No pedimos privilegios, pedimos aire.
Aire para respirar en un sistema que nos exprime como si fuésemos eternos.
El Estatuto Médico no busca elevarnos, sino reconocer lo que es un hecho: nuestra formación, responsabilidad y condiciones laborales, son diferentes de las del resto de profesionales sanitarios…
Le guste o no, la sanidad sin médicos no funciona. Y si tan privilegiada le parece nuestra jornada y tanta igualdad desea, acójase a tener exactamente la misma, incluyendo jornadas «complementarias»: se podrán rescindir muchos contratos y el ahorro para las arcas públicas será enorme… eso sí, a costa de la calidad asistencial.
Precisamente porque esa calidad es la que nosotros defendemos, lo que no queremos para nosotros no lo queremos para nadie. Pedimos una jornada justa para todos, médicos también.
Porque cuando usted apaga su ordenador, nosotros seguimos encendiendo monitores… de constantes vitales.
Atentamente,
Un grupo de médicos cansados, formados y, pese a todo, aún orgullosos de serlo.
Espero su respuesta...
Reciban un cordial y afectuoso saludo.
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