Cartas de los lectores
Es que...

Es que...
El club con más aficionados de España no es el Barça, ni el Madrid. Ni tampoco el Hércules…ya nos gustaría a los alicantinos. Es el “Es que”. Ese club, el de los “esquerosos”, gana la Champions todos los años, incluso sin jugarla. Aunque es obvio que "el que no llora, no mama", hablo de gente que hace de la excusa una forma de vida. Dudo, amigo lector, que conozcas a alguien que haya logrado algo significativo poniendo pretextos. Porque nunca son quejas razonadas, constructivas y positivas, que aportan soluciones. Claro, es más fácil quejarse de lo que no nos gusta, que ser agradecidos por todo lo que tenemos. Fill meu, gastas más energía en quejarte que en hacer...y con peores resultados. Tus rollos son como contar las estrellas del cielo una a una: una gran pérdida de tiempo.
Uno de los comienzos de frase más exasperantes que puedes oír es: "es que...". Suele preceder a una excusa, una justificación para la inacción, o un pretexto para eludir la responsabilidad. Trabajar con personas que la usan con frecuencia puede resultar agotador y desmotivante. En lugar de aceptar la tarea, enfrentar el desafío, o buscar una solución, se refugia en excusas, victimizándose, y buscando problemas a las soluciones.Las razones podrían ser la dilación (ahora no dispongo de tiempo), la carencia de compromiso (no estoy convencido de si deseo realizarlo) y la oposición a la innovación (porque siempre lo hemos hecho así).
El inconveniente en un equipo, al interactuar con individuos "es que", es que (valga la redundancia) se producirán impactos negativos en el conjunto y el entorno del trabajo. La ausencia de responsabilidad y de iniciativa originará desconfianza. Los colegas empezarán a cuestionar la confiabilidad, falta de compromiso y dedicación de estas personas. Si alguien no cumple con sus deberes, aquellos que sí lo hacen terminarán perdiendo la motivación. Las justificaciones pueden demorar tareas y entorpecer el avance, resultando una labor ineficaz.
¿Qué opción hay entonces? Asumir la responsabilidad. Lo que implica que, en vez de poner excusas, es necesario afrontar los retos y encontrar soluciones. Es crucial estar comprometido, dispuesto a actuar y cumplir con las responsabilidades asignadas. Sin duda, se debe ser adaptable, ajustarse a los cambios y estar abierto a nuevos métodos de trabajo. No nos cuentes tu vida y actúa, coge la responsabilidad. Lo que no te guste... cámbialo.
Evita en lo posible "es que" en tus explicaciones y argumentos. Trabajar con personas que asumen la responsabilidad y buscan soluciones, en lugar de mil excusas, es esencial para crear un equipo eficiente y motivado. La próxima vez que te encuentres tentado a usar "es que", detente, y considera cómo puedes abordar el problema directamente. Errar es humano, pero decir que “es que” es culpa de otro…es más humano todavía.
Todos, en el colegio, cuando no habíamos completado los deberes, comenzábamos nuestras justificaciones con un "es que". Aunque las justificaciones son como los culos, cada persona tiene el suyo, todas se inician con un "es que".¿Alguna variante? Cuando pides algo a alguien, y no le apetece hacerlo, probablemente te responda con un suspiro en plan "puffffffff".
Hay peña que usando el "es que": tengo que ir a la farmacia/ tengo diarrea/ había mucho tráfico/ tengo cita en Hacienda/ salgo a fumar o al cafetito/ tengo médico/ tengo que recoger a los niños/ debo llevar el coche al taller.... lleva aplicando la jornada de 37,5 horas toda la vida...pero mensuales. ¿El campeón? Carlos Recio, funcionario de la Diputación de Valencia que cobraba 50.000 euros anuales y jamás se sentó en su mesa. ¿Su excusa? "Es que" trabajaba asesorando a políticos. ¿El finalista? Joaquín García, ingeniero del Ayuntamiento de Cádiz, que cobraba 37.000 € anuales, y estuvo 6 años (algunos dicen que 14) sin presentarse a su puesto de trabajo. "Es que" era cuñado de un alto cargo del PSOE. Como decía Josep Plá: tot aixó, qui ho paga?
En definitiva, los únicos “esques” que debes usar son: esqueleto, esquema, esqueje y esquela. O, mejor aún, "es que... quizás sería mejor". Amigo lector, si quieres que te vaya bien, sé un solucionador de problemas, no un creador de excusas. Una mente débil se queja de todo, mientras que una mente fuerte acepta, analiza y resuelve.
¿Lo hacen también nuestros gobernantes? “Es que” todo es culpa de la herencia del gobierno anterior, de incendios, inundaciones, huelgas, guerras lejanas, los inmigrantes… cualquier excusa sirve para desviar la mirada. Si le preguntan al superjefe por casos de corrupción o acoso sexual en su equipo…dice que: “es que" es culpa a Franco, y tan pichi se queda.
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