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Carta de los lectores

Pataleta de un fracasado

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la presentación de la Junta de Paz en la ciudad de Davos, en Suiza (archivo)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la presentación de la Junta de Paz en la ciudad de Davos, en Suiza (archivo) / Benedikt von Loebell/World Econo / DPA

Yolanda Escrich Fornies

De siempre, cuando uno en política está en las últimas, buscar excusas exteriores, señalar a colectivos minoritarios y culparlos de ser el origen de todos los males del país, dio buen resultado. Y esto es lo que hace “el señor ese naranja”.

La economía de su país va francamente mal, con una inflación de récord, que hace que el coste de la vida esté totalmente disparado y los trabajadores pasen hambre y necesidad, aunque se dejen la piel. Cuando se derrumba su sistema “salvaje liberal” y dentro de una crisis galopante de asequibilidad de la vivienda, primero porque no hay suficientes para la demanda y las pocas que hay disponibles están a un precio desorbitado.

Cuando la atención médica es prioritaria para la población y no existe una seguridad social digna y cientos de miles de personas se arruinan por una apendicitis, un parto… a este señor se le ocurre recortar el Medicaid y el ACA y más de cinco millones de personas perderán su cobertura este mismo año. Cuando sólo tienes un plan de pensiones privado y la presión política aumenta la insolvencia de los fondos de jubilación.

Un país que está sanitariamente hecho unos zorros, con una sanidad desbordada por la crisis provocada por el uso, bastante generalizado, de sustancias tóxicas, opioides, el fentanilo es la peste que batir.

Existe una desigualdad social y un socavón de dimensiones ciclópeas en los ingresos, que dificulta acceder a los servicios más básicos y además el país se le divide y tiene miedo de caer en la ruina y se vuelve violento, de manera que se llega a temer por la seguridad y la vida de aquellos que se presentan a un cargo público o simplemente son funcionarios.

El 89 % de la población intuye graves conflictos políticos internos para 2026 y además la gente huye por temor, inseguridad y por las políticas restrictivas se produce un fenómeno galopante de falta de mano de obra autóctona e inmigrante que repercute flagrantemente en la cesta de la compra, los productos y servicios básicos.

Con una tasa de pobreza severa del 12,9 %, 43,7 millones de estadounidenses que este año ha reflejado un incremento del 2,63 % y los sin hogar crecen en 500.000 personas por año.

Con una escuela pública famélica, en la que se han producido recortes presupuestarios masivos, que no tiene suficientes docentes. Aun así, para este año a nivel federal se recortarán 163.000 millones de dólares en gasto discrecional que afectará principalmente a educación, se desmantelará el Departamento de Educación Federal poniendo en riesgo 30.000 millones anuales que permitían el acceso a estudiantes con bajos recursos y programas de educación especial. Se reducen los programas de apoyo escolar. Todo ello a pesar de las nefastas cifras que declaran un bajísimo rendimiento de los alumnos en lectura y matemáticas. Los alumnos, ahora, llegan a la educación superior con graves deficiencias en habilidades básicas.

Bien, estos son algunos de los datos y para que todo esto mejore, la opción de Trump es invadir Groenlandia y formar un sindiós internacional que desemboque en un conflicto gordo y, por supuesto, robarnos todo lo que se pueda, con su recién estrenada patente de corso.

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