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Carta de los lectores

Oración en la Casa Blanca

Trump anuncia suspensión temporal de sanciones petroleras para reducir precios

Sara Fernández

Sebastián Fernández Izquierdo

Aún estoy perplejo ante la imagen del grupo de pastores evangélicos en el despacho oval de la Casa Blanca rezando con, por, para, y junto a Trump. Y mira que hemos visto espectáculos mediáticos en ese despacho y en esa casa. Pues esta vez se han superado todas las expectativas. Otra vez, como siempre, los humanos, intentando colocar a Dios de nuestro lado en los conflictos, haciéndole cómplice de nuestros crímenes y rehén de nuestras miserias. Pensé en un principio, incauto de mí, que tal vez el rezo era por la paz, por la finalización pronta del conflicto o incluso por el centenar largo de niñas muertas en uno de los primeros bombardeos sobre una escuela o por el resto de civiles muertos. Después leí la noticia y pude comprobar que la oración tenía otra finalidad. Se rezaba por la seguridad y protección de las tropas y se rezaba por la fuerza y sabiduría del presidente para dirigir al ejército y a la nación. Lo primero que se me ocurre es que si el rezo es por la protección de las tropas, pues se lo podían pedir al presidente directamente, que es quien tiene el poder de hacer que vuelvan a casa sin un rasguño. Y en cuanto al presidente, de fuerza parece que anda sobrado, de hecho, es lo único de lo que puede presumir, toda petición al respecto es superflua. Otra cosa es la sabiduría. Aquí ya sería necesario todo un ejército de pastores evangélicos, ayudados por toda la iglesia católica al completo, rezando día y noche ininterrumpidamente, y aún así me parece que Dios no parece estar por la labor de otorgar al mundo este milagro.

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