Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Carta de los lectores

Sarah pretende convencernos de que el rey va vestido

Sarah Santaolalla  i els fatxes

Sarah Santaolalla i els fatxes

Luis Beltrán Gámir

Luis Beltrán Gámir

Vi el otro día un vídeo de Brad Pitt y Tom Cruise peleándose a guantazo limpio. Auténticamente espectacular, os recomiendo buscarlo. Pensaba que era el tráiler de una película... y resulta que se hizo por un generador de vídeo con inteligencia artificial. También vi un vídeo de Yolanda Díaz con un libro en las manos titulado: La abolición del trabajo, en el que decía: "Yo trabajo para esto". Podríamos preguntarnos: "Si no se trabaja, ¿cómo pagaríamos entonces su sueldo de 104.631,16 € anuales?", pero no voy por ahí. Tenía claro que estaba hecho con IA, pero resulta que es absolutamente real. En definitiva, que ya siempre dudamos de lo que vemos con nuestros propios ojos.

El tema de hoy es la supuesta agresión que sufrió la tertuliana Sarah Santaolalla por parte del periodista Vito Quiles. Aquí no entraremos en la opinión personal que tengamos de ellos, como si consideras que ella es Heidi y él Freddy Krueger, sino únicamente en los hechos. Esta chica iba acompañada de varios senadores (¿qué sería de nuestro país sin ellos?), y empezó ridiculizando al periodista, llamándole "botoxquiles", luego chillaba "me están pegando", y acabó enseñándonos imágenes con el brazo en cabestrillo. En sede judicial dijo que "se había abalanzado sobre ella, la había golpeado con un brazo y pisado". Sin embargo, si te tomas la molestia de ver el vídeo, verás que el periodista estaba a más de dos metros de la tertuliana, con lo cual es materialmente imposible que la tocase siquiera. De hecho, al que le zurran es a él. Una pena que la interpretación de la salmantina haya llegado después de la gala de los Goya, ya que estoy convencido de que hubiera recibido un premio.

Pese a ello, han aparecido múltiples figuras de la política que han denunciado "lo que es literalmente una agresión". Y toda esta historia me ha recordado al famoso cuento de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador, cuya moraleja es: ten valor para decir la verdad, incluso cuando todos callan. En el cuento pretendían convencer al rey de que iba vestido, y aquí Sarah pretende convencernos de que ha existido una agresión, cuando hasta el más fanático puede comprobar, viendo el vídeo, que es mentira. Salvo que Vito sea como Neo en Matrix, o JohnWick (papeles interpretados por Keanu Reeves, gran actor y mejor persona), que se acerca tan rápido, que el ojo humano no lo aprecia… a ver si va a ser eso.

Yo creo que esta chica vio los piscinazos de Mbappé o Vinicius, y pensó: "Si con ellos cuela, y les pitan penalti habiendo vídeos y VAR, pues, ¿por qué en mi caso no va a salirme bien la jugada?". Sarah (precioso nombre hebreo, que significa princesa) se marcó un Torrente: es un plan perfecto, sin fisuras, y sospecho que le ha salido igual de "bien" que le salían las cosas al popular personaje de Santiago Segura. Sin embargo, no valora el daño que hace a otras víctimas auténticas de violencia, que podrán ser acusadas de haber interpretado, “a lo Santaolalla”. La que interpreta tiene micrófono, con el que se seca sus lágrimas de cocodrilo, y la maltratada tiene silencio.

Sarah Santaolalla, Antonio Naranjo y Nacho Abad

Sarah Santaolalla, Antonio Naranjo y Nacho Abad / Cuatro

Sara Marina (la H se la ha inventado ella, en su DNI no viene) pidió una orden de alejamiento, que fue denegada por la magistrada Sonia Agudo Torrijos, que pertenece a la Asociación progresista de Jueces para la Democracia, (que absolvió a Willy Toledo por un delito de ofensas religiosas, vamos, que fascista no es) que ha dicho que el vídeo "contradice la versión de la denunciante sobre los hechos, que manifiesta unas lesiones que no han podido ser objetivadas". Ahora el periodista contraataca, y le ha interpuesto a ella una demanda por protección del derecho al honor en la que le pide 250.000 euros. Supongo que hace suya la horrorosa canción de David Civera: que la detengan, que es una mentirosa, malvada y peligrosa. ¿La acabará llamando “la bulera del cabestrillo”? Cuando esto termine, ¿la reputación de la autodenominada "analista política" acabará en el abismo? Por cierto, ¿alguien sabe dónde estudió Ciencias Políticas? ¿En la Universidad de Mangachuches?

Quiero acabar con frases de uno de los mejores políticos de la democracia española, Julio Anguita. "Votad al honrado, al ladrón no le votéis, aunque tenga la hoz y el martillo". "Aunque sea de extrema derecha, si es un hombre decente y los otros son unos ladrones, votad al de extrema derecha". Este hombre anteponía la honestidad a cualquier lealtad política. Y lo honesto es reconocer que es una agresión inventada, la verdad no debería depender del color político del protagonista. Como leí al catedrático Manuel Desantes en INFORMACIÓN : "Nos falta pensamiento crítico". Amigo lector, para de escuchar a otros… y empieza a escucharte a ti mismo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents