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Carta de los lectores

¡Por fin!

Rajoy, sobre M. Rajoy: "Me llamo Mariano Rajoy y luego cada uno me llama como quiere"

Lucía Feijoo Viera

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Mª Antonia Montesinos

Ya sabemos que M. Rajoy era quien recibía sobres con dinero en efectivo, según la declaración de Bárcenas, extesorero del PP, quien guardó documentación vital para su defensa, demostrando la implicación de la cúpula del partido popular, pero mientras estaba encarcelado, recibió un mensaje del presidente Rajoy que le decía «Luis sé fuerte» y el Ministerio del Interior, entretanto, con el visto bueno del presidente Rajoy, montaron, presuntamente, una trama de espionaje, para robarle a Bárcenas todas las pruebas que les incriminaban, contratando al chófer de Bárcenas, con dinero de los fondos reservados, al igual que a varios policías, para destruir los ordenadores de la sede del PP en Génova y entrar en casa de la familia de Bárcenas, consiguiendo recuperar todos los audios y documentos que incriminaban al partido popular. Toda esa trama se denominó caso Kitchen, trama de espionaje parapolicial, orquestada por el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy. El caso se considera un caso de «guerra sucia» para tapar la doble contabilidad irregular del PP (caso Gürtel) entre 2013 y 2015. Después de quince años, se ha iniciado el juicio contra los principales implicados y acusados, con una judicatura heredera del franquismo, quienes suelen mirar para otro lado.

No olvidemos, que la jueza recién llegada a Madrid, para juzgar al novio de la presidenta de Madrid, Isabel Ayuso, a quien le encanta la fruta, es supernumeraria del Opus Dei, fue la que denegó la exhumación de Timoteo Mendieta, secretario general de UGT, fusilado por el franquismo y arrojado a una fosa común. Nada fuera de guion. Todo según lo previsto. La alta judicatura sigue siendo franquista.

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