Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Cartas de los lectores

Gentifricación sin frenos

Gentifricación sin frenos.

Gentifricación sin frenos. / INFORMACIÓN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Elena Ruiz Arroyo

La gentrificación no se limita a los alquileres disparados por especuladores, es la pérdida del alma auténtica del barrio obrero que desaparece ante los ojos impotentes de los vecinos de siempre.

El panadero de confianza que conocía todos los pedidos de memoria cierra definitivamente porque no puede pagar el alquiler triplicado, el bar tradicional con tapas se convierte en un café minimalista para turistas obsesionados con selfies, y el comercio familiar con productos únicos es sustituido por cadenas de franquicia impersonales.

Se nos vende como revitalización urbana algo que en realidad supone una sustitución social completamente forzada. Los vecinos con raíces de décadas son reemplazados por visitantes temporales sin compromiso real, la vida cotidiana por un decorado de Instagram, la mezcla generacional por una uniformidad de turistas europeos, y así, poco a poco, se deshace por completo el tejido humano que hacía especial ese lugar.

Un barrio sin ferretería tradicional, donde encontrar tornillos imposibles, sin poder tener eternas charlas en esa taberna de toda la vida, sin vecinas vigilando desde sus balcones, simplemente deja de existir como barrio vivo y auténtico.

No todo cambio urbano es progreso. Si una ciudad deja de poder ser vivida por quienes la hacen posible, el problema ya no es solo económico, es cultural y social. 

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents