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Carta de los lectores

Mbappé es un dictador silencioso

Archivo - El delantero del Real Madrid Kylian Mbappé, ante el Rayo Vallecano en LaLiga EA Sports 2025-26.

Archivo - El delantero del Real Madrid Kylian Mbappé, ante el Rayo Vallecano en LaLiga EA Sports 2025-26. / Dennis Agyeman / AFP7 / Europa Press - Archivo

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Partiremos de la base indudable de que nuestro amigo Kylian tiene todos los premios individuales que existen. Sin embargo, su actitud de dictador silencioso ha provocado que haya una campaña contra él. ¿Por qué es así el futbolista francés? Como jamás dijo Jack el Destripador: vayamos por partes.

Empezaremos hablando de su madre, Fayza Lamari (curioso apellido), ex jugadora profesional de balonmano, nacida en Bondy (periferia de París, donde viven hijos de inmigrantes) con una sólida formación académica, que es su agente y mentora, además de su confidente. No es por tanto una catetilla, sino alguien que entiende cómo funciona el deporte profesional, así que se aseguró que a Kylian no le ocurriera lo que le pasó a su hijo mayor, Jirès. Era jugador del Stade de Rennes, y suplente habitual. Cuando Fayza pidió explicaciones, le dijeron que no jugaba porque era el jugador con el salario más bajo del equipo, y aquella frase le hizo comprender, según sus propias palabras, que "en el fútbol lo que importa es cuánto has costado". Por dicho motivo, su objetivo siempre ha sido que Kylian cueste lo máximo posible.

En 2022, cuando todo el mundo esperaba que firmase por el Real Madrid, renovó por el PSG, a cambio del mayor salario pagado a un jugador, 72 millones por temporada, con una prima de renovación que superó los 180 millones, y el 100% de los derechos de imagen, cuando el resto de los jugadores tenían el 50%. Dos años después, firmó por el equipo merengue (pese a la troleada que les había pegado), cobrando una prima de fichaje de 130 millones (gratis….no vino), y con el 80% de sus derechos de imagen. Además, Fayza cobra 4,5 millones al año como representante de su hijo.

Pero lo más curioso de su renovación con los parisinos es que el club se comprometía a construir el equipo alrededor de su figura, por encima de ……Messi y Neymar. Esa cláusula de que "el equipo va a jugar para mí" no la negoció el futbolista, sino su madre. La rendición de un club por mantener a su estrella. Amigo lector, cuando tengas que negociar tu salario en una empresa…… llévate a Fayza.

Su carrera se inició en el Mónaco, dónde debutó con 16 años. Con 18 llegó a las semifinales de la Champions, marcando 6 goles, con compañeros como Radamel Falcao, Bernardo Silva, o Lemar, dónde no era más que una pieza brillante dentro de un sistema, que corría y presionaba como todos. En 2017, el PSG pagó 180 millones por hacerse con su fichaje, teniendo como compañeros de delantera a Cavani y Neymar. Con todos tuvo problemas, porque él quería tirar siempre los penaltis. Desde entonces, han desfilado por allí varios técnicos (Emery,Tuchel, Pochettino, Galtier), y ninguno conseguía convivir con las condiciones que el jugador imponía. Hasta que llegó Luis Enrique y quiso ponerle firme……sin éxito. No hay entrenador (y dudo que Mourinho lo consiga) que pueda domar a la Tortuga Ninja Donatello. Mote que le viene por un regalo que le hizo Thiago Silva en 2017.

Hablemos ahora de la selección francesa. En 2023, cuando Lloris se retiró de la selección, Deschamps decidió que el brazalete fuera para Mbappé, que tenía 24 años, pasando por encima de Griezmann (otro que troleó al Barça, que luego le fichó) que llevaba 13 años en la selección, y en el Mundial del 2018 había ganado el Balón de Oro del torneo, siendo el artífice principal de la victoria francesa, y por ello tan decepcionado se quedó, que anunció su retirada de la selección. Hace un par de meses, en un partido contra Colombia, donde Mbappé salió como suplente en el minuto 80, llevaba el brazalete de capitán Kanté, un jugador muy querido, el día de su cumpleaños. Y a este Kylian le ordenó que le entregase el brazalete. Las críticas en Francia no se hicieron esperar.

El pasado 11 de enero, tras la final de la Supercopa que ganó el Barça al Real Madrid, en Arabia, los azulgranas hicieron el pasillo a los merengues cuando recogieron sus medallas de subcampeones. Xavi Alonso pidió a sus jugadores que hicieran lo mismo, como marca el protocolo y el respeto deportivo, pero el francés no hizo caso a su entrenador, e hizo señas enérgicas para que todos los jugadores se fueran al vestuario. El pasillo no se hizo, y al día siguiente el Real Madrid despidió al tolosarra. Hablamos de un vestuario donde la autoridad la tiene un jugador, y no el técnico.

¿Todo ésto es culpa de Mbappé, o del sistema, que lo ha tratado como a un ser excepcional que no debe estar sujeto a las normas? ¿Tendrá algo que ver con cómo educamos actualmente a nuestros hijos? ¿Qué opinas, amigo lector?

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