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Cartas de los lectores

Una filosofía para nuestro tiempo

05/02/2026 Fachada del Congreso de los Diputados, a 5 de febrero de 2026, en Madrid (España). POLITICA Eduardo Parra - Europa Press

05/02/2026 Fachada del Congreso de los Diputados, a 5 de febrero de 2026, en Madrid (España). POLITICA Eduardo Parra - Europa Press / Eduardo Parra - Europa Press / Europa Press

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Carlos Romero López

Decepcionan los filósofos cuando callan. Sobre todo en épocas coyunturales. Porque su deber es denunciar la razón arbitraria e incomodar a quienes simpatizan con ella. Compromiso que apenas vislumbro. Exceptuando algunas voces, esta tradición dialéctica parece amedrentarse hoy ante el establishment: políticos, empresarios, periodistas, guías espirituales y hasta jueces del Estado, reprimen cualquier síntoma de emancipación imponiendo verdades distorsionadas.

Si otros interpretan los hechos, puedo asegurar que España padece la debacle socialista. Mientras tanto, los modernos amantes de la sabiduría prefieren imitar modelos de antaño. ¡Basta ya de alimentar el ego! Recuerdo a mis maestros identificar la filosofía en sus orígenes como articulación entre teoría y vida, para diagnosticar consciencias adormecidas. Despertarlas. Los efectos terapéuticos del diálogo desempeñaban aquí papel fundamental. Sin embargo, al descubrir la trascendencia casi nula de cada investigación suya, recibí un baño frío de realidad. Insoportable. Idólatras de su propia vanidad, estos intelectuales olvidaban que son agentes transformadores de la cotidianidad irrazonable.

Shakespeare imaginó un mundo confuso que Hamlet restauraría fingiéndose loco. Inspiración profética. Aquellos que ahora dominan mediante el caos, no entienden razones. Ni entenderán. Tampoco, aparentando ser sabios, los pensadores impactarán este tiempo. Al estúpido le basta afirmar la trama conspiranoica de una epidemia, capaz de ocultar la corrupción de un gobierno. ¡Exijo una filosofía que detesta la estupidez, y se propone avergonzarla! ¡Reclamo una filosofía que confronta el odio generalizado del fascismo y desnuda la infamia de sus protagonistas! ¡Filósofos de pluma combativa! ¡Maestros contestatarios contra la inhumanidad!

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