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Cartas de los lectores

El que pueda hacer, que haga

El Papa León XIV, en el Congreso de los Diputados. José María Aznar.

El Papa León XIV, en el Congreso de los Diputados. José María Aznar. / José Luis Roca

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Moisés Aparici Pastor

Esa frase es la fórmula de todos contra uno, acabar con Sánchez, su Gobierno o con el PSOE. Ellos hacen lo que pueden en este maquiavélico plan destructor: jueces, medios de comunicación, elementos ultras, el PP de la mano de su ultra Vox, tertulianos etc. Y cuanto mayor sea el escándalo, mejor. Pero no crean que solo los palos entre las ruedas llegan desde las cavernas, contribuyen barones socialistas, González y su vieja guardia, y cuantos se unen a esta loca moda de acabar con el de izquierdas.

Aznar lanza mensajes ambiguos e incendiarios en este momento de máxima polarización política. "El que pueda hacer, que haga", no es retórica, apela a la movilización de todos los resortes de poder contra un Gobierno legítimo elegido en las urnas. Aznar no es un tertuliano exaltado ni agitador marginal. Cuando habla de actuar “desde cualquier espacio de poder”, legitima una estrategia de desgaste que erosiona la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.

Normalizan un clima político tóxico donde hay que derribar a Sánchez mediante presión mediática, judicial, económica o policial. Muy peligroso, aunque se tenga todo el derecho —y deber— de fiscalizar al Gobierno, denunciar errores o pedir elecciones. Cualquier actor institucional no debe convertirse en un combatiente político. Tiene consecuencias. Alimenta el fanatismo, justifica excesos y convierte al rival en enemigo a destruir. La derecha habla de “salvar España” frente a la legitimidad del Gobierno. La crítica democrática es diferente a la deslegitimación del sistema. Menos incendiarios y más demócratas. Menos consignas de confrontación total y más respeto institucional. Que Aznar cuestione la legitimidad del Gobierno y anime a “hacer lo que se pueda”, pone en riesgo nuestra salud democrática.

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