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Cartas de los lectores

Toda la noche sin dormir

Montaje de racós y barracas

Montaje de racós y barracas / Rafa Arjones

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Pilar Santamaría Morero

Durante mi día de descanso por la mañana, vi que algunos vecinos levantaban unas vallas en la calle en la que vivo impidiendo el paso de vehículos y transeúntes. A mediodía, entre escandalosas risas, comían y bebían dentro de su recinto vallado mientras los demás miraban desde fuera. Por la noche, subieron la música de tal forma que impedía por completo conciliar el sueño a todos los vecinos que estaban fuera de la valla. Ese ruido continuó hasta las cuatro y media de la madrugada, hora en la que me levanto para conducir mi autobús.

Hemos aceptado durante demasiados años el hecho de que vivimos en una ciudad en la que durante sus fiestas se despoja a sus habitantes del derecho al descanso reconocido en normativas nacionales y europeas. La permisividad en nuestra ciudad con el ruido es intolerable: imaginen a un cirujano o a un piloto sin dormir, ¿querrían estar ustedes en ese avión o ser operados en esas condiciones? Creo que sería interesante generar un debate sobre si se debe mantener una tradición por encima de los derechos de los ciudadanos o debe imperar el sentido común.

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