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Cartas de los lectores

Amigo lector, ¿estás a favor de las paguitas?

Una funcionaria atiende a una ciudadana en una oficina de la Seguridad Social.

Una funcionaria atiende a una ciudadana en una oficina de la Seguridad Social. / EUROPA PRESS

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El otro día me topé con un artículo de Albert Rivera. Todo lo que le leo y escucho a este hombre, desde que ha dejado la política, tiene siempre pleno sentido. Decía que "una democracia sana no necesita ciudadanos dependientes de una ayuda pública. Pero estamos normalizando un modelo donde aumentan los subsidios, en vez de facilitar el emprendimiento, atraer inversiones y crear empleo". Me parece un melón muy interesante para abrir hoy, tocando tangencialmente otros temas relacionados con el despilfarro de dinero público.

Estaremos todos de acuerdo en que no hay ningún incentivo fiscal para que se cree empleo. Actualmente, de cada euro que te cuesta un empleado, el Estado se queda con un 40%, antes de llegar a su bolsillo. No se trata de regalar un pescadito a cada españolito. Sería preferible enseñarle a usar la red, y financiarle la barca… para que pueda salir a pescar y navegar por sí mismo.

¿Significa eso que estoy en contra de las ayudas públicas? Como solución temporal para quien realmente lo necesita, me parece perfecto, pero jamás puede ser un modelo de vida, máxime si no eres español y no has cotizado nunca en España. Que algún amigo lector me ayude, porque tengo mucho lío: ¿en qué país extranjero nos dan a los españoles una paga sin trabajar y sanidad gratis?

Ese dinero sale del bolsillo de los que madrugamos cada día, trabajamos, pagamos impuestos, no cobramos subvenciones, y, si no conseguimos trabajo, nos comemos los mocos. Pero siempre hay gente que te dirá: “los impuestos… que los paguen otros”. Porque, seamos sinceros: si te están pagando 700 euros al mes por estar en tu casa viendo la televisión, ¿quién va a querer trabajar 8 horas al día por 1.200 euros al mes, desplazándose diariamente a la otra punta de la ciudad? Recordad como ha cambiado el refranero: ahora es “al que no madruga, le dan ayudas”

Estas ayudas tienen pleno sentido para menores, personas con discapacidad intelectual, enfermos crónicos, madres solteras con churumbeles llorones, o personas muy mayores. No todos los que no trabajan son parásitos sociales. Pero debe ceñirse a gente que no pueda trabajar. Ahora bien, vivimos en el país de la picaresca, donde quién elude trabajar es un listo. Y sus vecinos, en vez de avergonzarle… le imitan. Y es obvio que sumar perceptores de dinero gratis a cambio de nada, ayuda a conseguir votos. Me recuerda a una frase que leí a un argentino: “te doy un zapato, y, si me votas… ya te daré el otro”. Lo bastante atendido para que agradezcas, y lo bastante necesitado para que vuelvas.

En Europa muchos países tienen estas rentas mínimas. La diferencia es que allí se trabaja en la inserción y formación, y se hace un seguimiento. Alguien perfectamente empleable no va a percibirla. Mis admirados países nórdicos son un ejemplo… en esto, y en muchas otras cosas. Ellos recetan una medicina efectiva, mientras que aquí damos la opción a trabajar o seguir cobrando la prestación. Te haré una pregunta: si tu hijo suspende cuatro asignaturas, ¿le sueltas 40 euritos para que salga el fin de semana con los colegas, o le das cero patatero? Porque en esta vida, a mí me han enseñado que las cosas hay que ganárselas, y Money for nothing… no es más que un temazo de Dire Straits. Amigo lector, ¿estás a favor de las paguitas?

En definitiva, que si estás en edad de poder trabajar y no tienes un problema físico, en vez de regalarte el dinero, debería emplearte el Estado en arreglar carreteras y vías de tren, limpiar montes…… e incluso la ciudad de Alicante. Mismo argumento podríamos emplear para el regalo de subvenciones de todo tipo, que son prácticamente siempre para personas afines al Gobierno… sea del color que sea. Y mientras tanto, la deuda pública crece desbocada, y nos toca pagar cada vez más intereses. Si fuéramos una empresa privada… estaríamos en quiebra técnica.

Quiero acabar este artículo hablando del absentismo laboral, dejando claro, antes que nada, que, como leí al letrado Omar Molina García, “muchas bajas son necesarias e incuestionables”. Tengo claro que las largas listas de espera sanitarias no ayudan, y que no debe de acudirse enfermo al trabajo. Pero partamos de la base que reducen la productividad y han incrementado el gasto público de forma notable en los últimos años. Entiendo que los médicos dan la baja con demasiada facilidad, y veo constantemente sentencias donde un trabajador de baja por un problema de espalda, subía a sus redes sociales fotos haciendo senderismo o levantando pesas de 50 kilos. Para equilibrar la sostenibilidad económica con el bienestar de los trabajadores, habría que agilizar la atención sanitaria y reducir el fraude. Proteger al trabajador honrado y castigar al vivalavirgen.

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