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Presidente de la Generalitat

Ximo Puig: «Mi prioridad no es rentabilizar el cargo, sino ser un buen presidente»

Puig completa su primer año al frente del Consell y sostiene que en algunos asuntos «se ha demostrado que mi criterio era más acertado que el de la dirección del PSOE»

Ximo Puig: «Mi prioridad no es rentabilizar el cargo, sino ser un buen presidente»

Ximo Puig: «Mi prioridad no es rentabilizar el cargo, sino ser un buen presidente»

La entrevista tiene lugar en el aeropuerto de Manises, antes de partir a la factoría de ThyssenKrupp, en Renania-Westfalia, uno de esos lander alemanes con un elevado desarrollo económico y tecnológico, baja tasa de paro y solvente protección social. Un referente para la Comunidad Valenciana de los que puede alardear la «imperfecta» socialdemocracia. Mensaje para otras izquierdas.

Ximo Puig (Morella, 1959), periodista y alcalde antes que president, acaba de completar su primer año al frente del Consell que comparte con Compromís, justo unas horas después de las segundas elecciones generales en seis meses. Éstas han dejado un paisaje complejo para el socialismo valenciano, que lidera: 6.494 votos y un punto más que en diciembre, si bien por debajo de la media del PSOE; a más distancia del PP que hace un año, y a cinco puntos de la confluencia socia que le disputa el trono de la izquierda, aunque esta ha perdido 190.000 sufragios.

Un panorama difícil, no exento de datos para la esperanza de cara a las futuras elecciones autonómicas, ¿no?

Yo no estoy pensando en 2019, sino en gestionar de la mejor manera el caudal de confianza de este gobierno, que es plural. Esa es mi principal preocupación y debe serlo del PSPV. Se ha frenado ya la caída y estamos en un proceso de recuperación muy lento, en el camino de la modernización del proyecto socialdemócrata y valencianista que propongo.

¿A la vista de los resultados, haría hoy una campaña más potente y menos suave con sus socios de Podemos-Compromís?

La definición de estas elecciones no se ha producido a partir de los ataques en la campaña. En nuestro caso, hemos conseguido preservar la unidad de este Gobierno, por cuya cohesión mucha gente no daba ni un duro. Estas eran unas elecciones sobrevenidas por un gran fracaso. Lo que se ha juzgado es la política nacional. Cada uno ha de ser consciente de dónde lo han situado y obrar en consecuencia.

¿Fue un error del PSOE buscar a Ciudadanos y no a Podemos tras el 20-D para intentar un «gobierno a la valenciana»?

El problema era que la aritmética no daba para un gobierno únicamente progresista, había que contar con Ciudadanos y Podemos. Yo creo que ese gobierno tripartito hubiera sido una salida mejor, más coherente y sólida que el que pueda salir ahora.

La clave para que las cuentas encajaran estaba en los independentistas catalanes...

El recorrido de aquel tiempo tuvo muchos hitos negativos. Lo que ha pasado en estas elecciones es que el elemento seguridad ha ganado frente al miedo y la incapacidad de ver una alternativa clara. Y el «brexit» fue el catalizador final, porque en un día la Bolsa bajó más que nunca. Así y todo, el PPCV ha subido solo -y es mucho- 70.000 votos, pero no ha habido grandes corrimientos.

¿La corrupción no ha lastrado al PP por el miedo o es que no importa ya a los votantes?

El PP ha bajado del 50 al 35% de los votos. Es una pérdida importante. Creo además que los votos actuales no los tiene consolidados. Pero en cualquier caso, las elecciones no amnistían la corrupción. Como tampoco amnistían comportamientos tan deleznables como el del Ministerio del Interior con su confabulación contra algunos dirigentes políticos.

¿Entiende que los ciudadanos puedan dar su apoyo masivo a un partido investigado por financiación ilegal?

Los ciudadanos siempre tienen la razón. Creo que no están de acuerdo con la corrupción y en absoluto están legitimando las actitudes antidemocráticas y antivalencianas del PP.

¿Antivalencianas no es pasarse de frenada?

¿No es antivalenciano que seamos la comunidad peor financiada? ¿No es antivalenciano el frenazo al Corredor Mediterráneo y que se hayan invertido 2.000 millones menos de los que nos corresponderían en función de la población? Es evidente que ha habido una actitud hostil hacia el Gobierno valenciano y es lo primero que hay que superar. Ha de haber un cambio que atienda a una España que no es un gobierno centralista y una serie de gobiernos delegados.

¿Es posible con Rajoy?

En el primer Gobierno del PP en minoría, Aznar hablaba catalán. A ver si ahora Rajoy habla valenciano también en la intimidad.

Entonces necesitaban los votos de Convergència.

Ahora el PP debe entender que es el partido más votado pero está muy lejos de la mayoría absoluta. La institucionalidad se ha roto en estos años de gobierno del PP y hay que volver a prestigiar las instituciones. No es razonable que no haya venido ningún ministro desde que gobernamos.

La lealtad debe ser recíproca. ¿Usted cree que el Consell sí ha sido correcto con el Gobierno?

Totalmente. No dejo de ir a ningún ayuntamiento porque gobierne el PP. Nosotros no hemos sido tratados así. Sí que hemos tenido una buena relación personal con algunos ministros, pero hay mucha gente, no solo en el PP, sino en las elites centralistas, que no entiende la realidad de España.

En clave interna, ¿ha llegado el momento de marcar distancias con Compromís y buscar visibilidad propia para el PSPV?

No. El Gobierno está sostenido por dos partidos dentro y uno desde fuera y es un gobierno unido y cohesionado en base a un acuerdo. Eso es lo que tenemos que respaldar desde los partidos. Otra cosa es que cada uno tiene su proyecto político. Pero el gobierno debe funcionar como uno solo. Es lo que hemos conseguido este año y lo que hay que continuar.

¿Pero cree que está rentabilizando la presidencia? ¿No es más visible la vicepresidenta, Mónica Oltra (Compromís)?

Desde luego, esa no es mi prioridad en estos momentos, sino ser un buen presidente de los valencianos. Si a la Presidencia y al Gobierno le va bien, al PSPV le irá bien, pero este es un instrumento para transformar la realidad, no un simple instrumento electoral. Ahora tenemos la oportunidad de transformar la sociedad y debemos aprovecharla.

¿Continúa tan enamorado de Oltra como hace unos meses?

[Ríe] Es bueno que haya buena química, porque el factor humano es muy importante en política. Nosotros dos estamos convencidos de la importancia de este proyecto para la Comunidad y vamos a poner siempre por encima el factor país al personal.

Aunque piense en la acción de gobierno, ¿competirá en 2019 con Oltra por la Presidencia de la Generalitat?

Insisto en que no pienso en términos de 2019. A mí me gustaría, desde luego, competir por un segundo mandato. Eso sí, solo habría uno más, porque creo que vamos a conseguir una ley electoral en la que se limite el mandato del presidente de la Generalitat a ocho años. Por lo demás, no voy a competir ahora con Mónica Oltra, voy a cooperar con ella para que el proyecto de progreso de la Comunidad llegue a buen puerto.

¿A quién parece que ya no quiere tanto es a Susana Díaz, porque han defendido estrategias distintas sobre Podemos?

Lo importante es que los valencianos nunca vamos a ser seguidistas de nadie. Yo tengo un gran afecto a Susana Díaz, estoy de acuerdo con ella en muchas cosas, pero hay otras en la concepción de España en las que no. Hay que tener en cuenta que su realidad es distinta y no coexisten las mismas fuerzas políticas.

«En la vida todo es revisable». ¿Fue un error esa frase sobre el liderazgo de Pedro Sánchez antes de las elecciones de diciembre? ¿Complicó su relación con él?

Decir lo que piensas nunca puede complicar una relación. Dije lo que creo aplicado a mí y a cualquiera: que en la política de hoy todo es revisable. No hay que extralimitar lo que es una frase. Yo he sido absolutamente leal y lo continuaré siendo con la dirección del partido, a pesar de que no coincida en algunas cosas. Y en algunas se ha demostrado que mi criterio era más acertado.

¿Está pensando en la Entesa al Senado con Compromís y Podemos?

Entre otras cosas, esa también.

¿El PSOE debería consultar a las bases si va a abstenerse en la investidura de Rajoy?

Habrá un comité federal la semana que viene, en el que se expresarán todas las opiniones. Si decide que sea una consulta, será. Si resuelve una posición el propio comité, será. No he oído a nadie que esté a favor de un gobierno de gran coalición.

¿Va a ofrecer a Antonio Montiel entrar en el gobierno?

Le toca a Podemos decidir si quiere algún cambio. Hasta ahora, ha sido un socio leal y ha enriquecido la acción de gobierno.

¿Si gobernara solo, habría remodelado ya el Consell?

No. Igual que ahora.

¿No habría actuado al menos en el segundo escalón, donde tiene a varios cargos en situaciones difíciles por actuaciones, como mínimo, poco estéticas?

Este año ha sido tan tranquilo que cualquier cosa parece más grande de lo que ha sido. Se está hablando de dos altos cargos y, una vez que se acaben los expedientes de Transparencia, se tomarán las decisiones políticas que correspondan. En cualquier caso, es verdad que no se puede dejar pasar ninguna actuación que sea éticamente reprobable.

Además de denunciar la infrafinanciación, ¿es el momento de invertir y adoptar medidas que se noten en los bolsillos?

Ya se ha notado? Ahora vamos a pisar el acelerador con la financiación.

¿Cómo?

Sumando anexiones entre nosotros y planteando la situación desde el minuto cero al nuevo gobierno, a la oposición y a la sociedad española. Hay que visibilizar aún más el problema valenciano.

¿Y en el presupuesto?

Está muy condicionado por esta situación y por la deuda, que es un serio freno a nuestra capacidad de diseñar nuevas políticas. Casi el 25% del presupuesto lo tenemos que dedicar a pagar los 42.000 millones de deuda. Al margen del gasto social, invertimos la mitad que otras comunidades. Si en esas condiciones hemos sido la que más creció el año pasado, imagine si hubiera un tratamiento equitativo.

Habla de resituar la socialdemocracia. Suena bien, pero hay que llenar el concepto.

El espacio socialdemócrata clásico, el equilibrio entre igualdad y libertad, es donde reside el pensamiento que más ha hecho avanzar al mundo. Ahora hay que buscar un nuevo contrato. No podemos estar recordando siempre el Estado del Bienestar, que ha sido un paso fundamental, pero los nuevos retos tienen que ver con la innovación, la robotización creciente, el reparto del trabajo, la pérdida de población en Europa y cómo suturar la fractura de la desigualdad.

¿Se ha equivocado con la gestión de la reapertura de RTVV, delegando en las Cortes?

A mí me hubiera gustado una vía más rápida, pero esta posiblemente sea más sólida.

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