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Las «conexiones» inmobiliarias

El dirigente popular influyó para que Julio Iglesias invirtiera para construir urbanizaciones de lujo en el municipio de la Marina Baixa

Altea ha sido una de las «niñas bonitas» de Zaplana. Y Miguel Ortiz, quien fuera alcalde popular durante 18 años, uno de los máximos defensores del zaplanismo en la provincia. El exministro de Trabajo hizo para que Altea tuviera el campus y la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche tras su polémica gestación en 1996, cuando el primer Consell de Zaplana arrebató centros y facultades de Alicante, entre ellas, Medicina, para construir «su» universidad. Y lo mismo hizo para que Altea tuviera con una inversión oficial de 1.200 millones de pesetas (7,2 millones de euros), el flamante Palau de les Arts a cuya inauguración acudió en 2001.

Y es en Altea donde Zaplana prefirió reunirse hasta en dos ocasiones con la flor y nata del empresariado valenciano, la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE). Ambas citas fueron en el hotel Meliá Altea Hills, propiedad entonces del constructor Andrés Ballester, donde poco después de ser reelegido presidente de la Generalitat, se reunía con Julio Iglesias (era el embajador de los productos valencianos en el mundo nombrado por Zaplana, con gran polémica política de la oposición incluida) y con Ballester en un almuerzo de trabajo. En esa ocasión, el cantante afirmó que se había desplazado expresamente desde Miami a Altea «para darle un beso al presidente Zaplana por su nueva investidura como presidente de la Generalitat». Esta reunión supuestamente sirvió para que en noviembre de 2000 acudiera de nuevo Julio Iglesias a altea para colocar la primera piedra del complejo residencial de lujo que el grupo Ballester realizaría en la Finca Gadea con la construcción de 262 viviendas de lujo y locales comerciales en una parcela de 52.210 metros cuadrados a la izquierda del palacete Villa Gadea mirando al mar, y la construcción de un hotel de lujo de cinco estrellas en otra parcela situada en la parte derecha del palacete. Para la construcción de las viviendas, Julio Iglesias se había asociado, aportando una inversión de 15,9 millones de euros, con los grupos Ballester y Lladró de cara a promocionar mundialmente esta urbanización de lujo enclavada en uno de los lugares más emblemáticos de Altea.

Un constructor, Ballester, que poco después presentaba un proyecto para edificar 5.260 chalets para 21.000 habitantes, un campo de golf de 18 hoyos, tres zonas comerciales y cuatro zonas hoteleras con una inversión que superaba los cien millones de euros. En este proyecto también estaba como inversor el propio Julio Iglesias, aunque en 2007 el cantante vendió todas sus participaciones en esta urbanización. Justo seis años después, este proyecto macro urbanístico fue anulado por el Tribunal Supremo tras muchas denuncias y protestas de ecologistas, vecinos y grupos políticos de la izquierda.

Zaplana siguió teniendo vínculos con Altea cuando ya no era ni presidente de la Generalitat ni ministro. Sus compañeros de partido del municipio le agasajaban y prueba de ello es que en 2004 se creó la figura de «Casteller de Honor» del Castell de l'Olla, siendo Zaplana el primero que tuvo este nombramiento honorífico por decisión de la junta de gobierno honorífica del Castell de l'Olla de Altea presidida entonces por Miguel Ortiz e integrada por el decano de la Facultad de Bellas Artes de Altea, Ramón de Soto, entre otros.

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