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Europa aún queda demasiado lejos

Los comicios al Parlamento Europeo pasan más desapercibidos para los residentes extranjeros a diferencia de la gran implicación en las municipales

Carole Saunders y Verity Waddell, británicas residentes en Calp.

Carole Saunders y Verity Waddell, británicas residentes en Calp. DAVID REVENGA

La posibilidad de que los ciudadanos de cualquier país de la Unión Europea puedan votar y ser candidatos en las elecciones municipales y europeas hace que este segmento de la población se tenga muy en cuenta de cara a los comicios. Sin embargo, resulta abismal la diferencia entre la convocatoria municipal y la europea. En la primera, basta con mirar las candidaturas presentadas en localidades con un porcentaje significativo de población extranjera: rara es la lista donde no hay al menos un miembro originario de fuera de España. Y, si la llamada es clara, la movilización también es fuerte. En cambio, las elecciones europeas tienen un papel mucho más secundario.

Los residentes extranjeros consultados por este periódico -algunos de los cuales tienen, han tenido o aspiran a tener un papel en política local- coinciden en señalar las elecciones municipales como la convocatoria realmente importante. «Es donde puedes influir directamente en las políticas», resalta Bob Houliston, vecino de Orihuela Costa y concejal en el Ayuntamiento de la capital de la Vega Baja entre 2011 y 2015. Tienen una opinión similar Mark Schaap y Chantal Hulsman, una joven pareja holandesa que hace dos meses abrió un establecimiento hostelero en Moraira. «Lo local es mucho más importante porque es lo que afecta al final al ciudadano; Europa preocupa para grandes temas, como inmigración o exportación», señalan.

La existencia de la Unión Europea es, en cualquier caso, un concepto ampliamente valorado por todos. Albert Haan, belga que lleva viviendo 37 años en Calp y que ahora ha decidido dar el salto a la política local en la candidatura independiente Defendamos Calpe, cree que la ausencia de fronteras dentro de la UE favorece el poder marcharse a vivir a otro país en un momento dado, aunque en este sentido se muestra bastante crítico con quienes optan por «vivir aislados», en urbanizaciones y rodeados casi exclusivamente de compatriotas suyos. A su juicio, «aprender el idioma y participar de la sociedad local es lo mínimo que se puede hacer»; él habla a la perfección castellano y valenciano y es muy conocido como exentrenador de baloncesto en Calp.

Haan se muestra «muy a favor de la UE, pero creo que todavía debe mejorar mucho, con políticas que beneficien a todos», en cuestiones como el medio ambiente, la protección social o la sostenibilidad de la agricultura. Unas impresiones un tanto parecidas a las de Giovanni Gregoris, italiano residente en Teulada desde hace 20 años, quien se muestra muy crítico con los desmanes urbanísticos y la falta de transparencia de las instituciones. «Una sociedad no puede crecer sin comunicación y sin medio ambiente». Por ello, aboga por que las directivas europeas se cumplan, y por que se empiece a construir desde la infancia un sentimiento de pertenencia a Europa como un valor positivo. Y pone un ejemplo práctico: incidir en los vínculos entre Teulada y el pueblo del mismo nombre en la isla de Cerdeña con el que está hermanado.

Otra cuestión en la que varios de los entrevistados hacen hincapié en que se deben articular políticas comunes es la legislación laboral. Alina Coras, rumana vecina de Elche, recalca que «la ley debe amparar a todos por igual» en todos los estados miembros, y denuncia que «con la crisis hemos retrocedido», y sin embargo hay quien «parece que sabe manejarse sin cumplir la ley», en alusión a temas como la evasión fiscal. Asimismo, llama la atención en cuanto a la distinción que muchos tienden a hacer entre los países de Europa central y los del sur y el este. «Parece que no te consideren con los mismos derechos aunque los tengas».

En cualquier caso, el concepto de Europa como lugar de encuentro y base para el progreso es una sensación muy extendida. Así, Helene Akerman, sueca de origen indio residente en Orihuela Costa y número 4 de la coalición Cambiemos Orihuela-Claro-Unidas Podemos en las municipales, destaca que la UE «ha funcionado muy bien para favorecer el desarrollo de muchos países, incluido España». También Mark Schaap y Chantal Hulsman valoran que «se mire más hacia Europa que hacia Estados Unidos», lamentando que esto último, según explican, esté ocurriendo ahora mismo en Holanda. Por su parte, Bob Houliston destaca la «gran aceptación» de la UE, a la vez que cree que estas elecciones son muy distintas en cada país, puesto que «el voto es un reflejo del estado político de cada uno».

El temor al Brexit

El Brexit es una de esas cuestiones a las que alude Houliston que condicionan el voto según el país. Lo saben muy bien Carole Saunders y Verity Waddell, también británicas y residentes en Calp, la primera concejal de Participación Ciudadana -y número 10 en la lista del PP para estas municipales- y la segunda presidenta de la Universidad de la Tercera Edad, una asociación cultural con más de 600 miembros. «Vivimos aquí porque somos europeas y queremos serlo», afirman. Waddell, que para las europeas vota en Gran Bretaña -aunque en las municipales sí lo haga en España-, destaca que por este motivo «es muy importante votar por un partido que defienda que Gran Bretaña no se marche de la UE».

Saunders lamenta que los británicos que defienden la salida de su país de la UE «no son conscientes de lo que implica» y alude a aspectos como la sanidad. Por ello, considera que «quienes están a favor de seguir en Europa deben explicar bien qué va a pasar si Gran Bretaña se marcha». Asimismo, se felicita de que España «sabe cómo trabajar en Europa», en alusión a los proyectos que se ejecutan con fondos concedidos por Bruselas. También Helene Akerman se muestra preocupada por el fenómeno del Brexit, y a que pueda tener un «efecto llamada» para otros países de Europa. Por ello, la candidata de Orihuela considera que debería verse «cómo construir una nueva identidad para la UE», compaginando las políticas comunes con las de cada país.

Preocupación ante el auge de populismos y xenofobia

Muchos residentes lamentan que se siembre «odio» y que no haya más empatía hacia las personas migrantes

Los residentes europeos se muestran en general preocupados por el auge de la xenofobia y los populismos, en especial de la extrema derecha. Albert Haan señala que le produce «tristeza y vergüenza», y recalca el «peligro» de «sembrar odio», por lo que, a su juicio, «las instituciones europeas deberían tomárselo más en serio». Asimismo, critica los prejuicios racistas, poniendo como ejemplo su país de origen: «Los terroristas yihadistas de Bélgica eran de segunda generación, por lo que el problema no es la inmigración, sino la integración social». Por su parte, Alina Coras apela a la empatía con las personas migrantes y defiende que «hay que abrir las manos y ayudarlas, dentro de lo posible», analizando las circunstancias de quienes llegan y del país que les recibe. Al respecto, Helene Akerman recuerda que «hay que poner una infraestructura social» adecuada para dar una respuesta a la inmigración.

Giovanni Gregoris también lamenta el auge de esos prejuicios, y establece un paralelismo entre una sociedad cerrada y una urbanización aislada: «Se crean barreras que no son necesarias pero que vienen por la economía y la política». «¿Es ésta la Europa que queremos?», se pregunta. «Hay que tener una visión abierta de todas las cosas», insiste. Tampoco Carole Saunders y Verity Waddell entienden las políticas xenófobas: «Nosotras somos aquí inmigrantes», recuerdan, por mucho que los sectores más populistas de Gran Bretaña quieran referirse a personas como ellas con el eufemismo de «expat».

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