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El futuro de Isabel Bonig en el PP de la Comunidad depende de la provincia

Dirigentes populares dan por hecho que la organización alicantina liderará la renovación autonómica Bonig intenta ganar tiempo sin adelanto de congresos

Isabel Bonig junto a José Císcar durante la reunión de la ejecutiva del PP del martes.

Isabel Bonig junto a José Císcar durante la reunión de la ejecutiva del PP del martes. Héctor fuentes

Arranca ya el periodo de transición que ahora encaberazán el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, y el primer edil de Benidorm, Toni Pérez, como paso previó al ascenso de una nueva cúpula provincial del PP con Carlos Mazón como hombre fuerte apuntalada por ese «sanedrín» de alcaldes en el que tendrá un papel descatado el primer edil alicantino, Luis Barcala. No importa demasiado esa interinidad. Todo lo que ocurra ahora mismo en el PP de Alicante con su posición, sus maniobras y sus cambios de rumbo tendrá un papel de enorme relevancia. Un papel determinante en la renovación que se abrirá dentro de la organización regional del partido, muy golpeada por el peor resultado de toda su historia que le dejó en apenas 19 diputados en el parlamento valenciano cuando hace solo ocho años llegaron a superar los cincuenta parlamentarios. La incógnita del futuro de Isabel Bonig en los populares valencianos tiene que ver con el camino que tome Alicante.

Cargos populares dan por hecho que la salida de José Císcar de la cúpula del PP en la provincia tiene que llevar aparejada al mismo tiempo una importante renovación en la dirección autonómica y, en este sentido, ven muy complicada la continuidad de Isabel Bonig. Hace unos días, de hecho, en el debate de investidura en las Cortes, el liderazgo de Bonig como jefa de la oposición parlamentaria, sin perder la batalla frente a Ciudadanos, ya salió bastante tocado. Y no parece que la inestabilidad política en la que se puede mover el PP pueda contribuir demasiado a consolidar esa posición de Bonig. Todo lo contrario. Pocos ven a la actual presidenta regional del PP alargando mucho un liderazgo que, apuntan, no tiene demasiado recorrido de cara al futuro ni en clave externa ni tampoco interna. En plata: pocos ven a Bonig renovando la presidencia regional y llegando como candidata a la Generalitat con opciones de cara a la cita de 2023. Y menos tras la caída de Císcar, que era su principal apoyo.

Desde Génova son conscientes que la evolución de la cúpula del PP en Alicante una vez que Carlos Mazón consolide su poder en la Diputación será la que marcará la evolución del partido en toda la Comunidad Valenciana. Por dos razones: la provincia de Alicante es la única en la que, electoralmente, la derecha plantó cara al bloque del Botànic II en las autonómicas. Y, además, es la única circunscripción de la Comunidad Valenciana en la que el PP dispone de poder institucional en forma de alcaldías y de la Diputación no solo para hacer frente a la izquierda sino como asidero disponer de una plataforma de oposición al Consell. Valencia es un «agujero negro» para el PP y Castellón ha caído en manos de la izquierda, incluyendo la Diputación, en la que los socialistas y Compromís ya negocian un acuerdo de gobierno. Así que la provincia es el único decorado electoral y político en el que, en estos momentos, la derecha puede empezar a cuadrar un proyecto claro de cara a las próximas elecciones. Queda tiempo por delante pero, en estos momentos, es la única vía posible para el PP.

Isabel Bonig es consciente que la marcha de Císcar le ha dado aire a sus críticos y, por eso, ayer mismo trató de frenar cualquier movimiento para adelantar los congresos provinciales de Castellón y Alicante, aunque la sensación generalizada entre los populares de la provincia es que el desembarco de Mazón en la dirección provincial del PP se producirá durante el último trimestre de este año o el primero de 2020. Bonig explicó que la dimisión de José Císcar al frente del PP de la provincia de Alicante era una decisión «meditada» y añadió que «de congresos extraordinarios nada de nada», sino que se celebrarán los ordinarios en 2021. Un intento de Bonig de ganar tiempo ante la posibilidad de que esos adelantos acaben precipitando su salida de la cúpula regional del PP.

La dirigente popular insistió que el relevo de Císcar «era ya meditado, no tenía dedicación exclusiva en la pasada legislatura y no iba a presentarse de nuevo a la presidencia del Partido Popular de la provincia de Alicante ya que dijo que lo mejor es dar un paso atrás y centrarse en su labor en Las Cortes, en Agua y Agricultura». La presidenta del PP dijo que queda un año y medio para la celebración de los congresos ordinarios para renovar ejecutivas -previstos para 2021- y explicó que mientras el partido ha «sustituido perfectamente a Císcar por Eduardo Dolón, y otro gran alcalde, el de Benidorm, Toni Pérez, será secretario general provincial».

Así, aseguró Bonig que «nadie habla de congreso extraordinario», porque, añadió, «entre otras cosas no sabemos si acabaremos la legislatura o cuánto va a aguantar Pedro Sánchez, ya que a lo mejor en 8 meses hay de nuevo elecciones generales». En cuanto a la provincia de Valencia, Bonig indicó que hay una gestora que «funciona perfectamente» y que «decidirá junto con la dirección nacional y la regional». «Yo tampoco oigo esas voces, algún dirigente histórico del PP tiene derecho a manifestarlo, pero ya no forma parte del PP en primera línea», concluyó la dirigente regional.

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